Andrea Casas, responsable de Sostenibilidad en CIC energigune, explica en el blog del centro tecnológico que la información aportada en el pasaporte digital de cada batería irá recogida en un código QR único, grabado o impreso en la batería, e incluirá, entre otros datos, la huella de carbono del producto, la procedencia de los materiales, los componentes críticos que contiene, su rendimiento técnico y su contenido reciclado.
“El objetivo es garantizar la trazabilidad, transparencia y sostenibilidad de las baterías que se comercialicen en Europa, especialmente aquellas destinadas a vehículos eléctricos, aplicaciones industriales o de almacenamiento estacionario. Este pasaporte estará accesible mediante un código QR visible en el producto o su embalaje.
Casas afirma que este pasaporte “representa una oportunidad estratégica para las empresas del sector energético, automotriz y tecnológico”. Por un lado, les permite demostrar de forma transparente el compromiso con la sostenibilidad y la economía circular. También facilita el cumplimiento normativo con las nuevas exigencias de la Unión Europea en cuanto a huella de carbono, contenido reciclado y trazabilidad de materiales.
Otra ventaja es que “también permite optimizar la eficiencia operativa, al integrar datos de uso, rendimiento y mantenimiento que pueden utilizarse para mejorar la calidad del producto, alargar su vida útil, facilitar su segunda vida o simplificar los procesos de reciclaje al final del ciclo de vida".
La aplicación del pasaporte digital de baterías será obligatoria a partir del 18 de febrero de 2027 para baterías industriales, de vehículos eléctricos (EV) y de medios de transporte ligeros con capacidad superior a 2 kWh, que se comercialicen en la Unión Europea. Esta medida forma parte del Reglamento Europeo de Baterías (UE 2023/1542), en vigor desde 2024, que sustituye la anterior directiva y establece nuevas normas más exigentes para la sostenibilidad del sector.
Casas concluye señalando que “el pasaporte digital no es una medida aislada, sino parte de una tendencia más amplia hacia la digitalización y descarbonización del sector energético”.
