– ¿Qué le pasó por la cabeza hace 18 años para montar Icoenergía?
Estaba estudiando Ingeniería Agrícola en León y los veranos trabajaba como cartero en bicicleta. Preparé las oposiciones a cartero y las aprobé. Y me vine destinado a Madrid, de cartero, con 21 años. Pensé que sería para una temporada pero llevo en Madrid 41 años. Aquí terminé la carrera y un día vi en un anuncio del periódico de los domingos que se necesitaba técnico comercial para una empresa de climatización. Envié curriculum y me llamaron para una entrevista a la semana siguiente. En un fin de semana estudié los 500 folios de un curso de climatización que me habían pasado, así que cuando fui a la entrevista sabía más que el jefe (ríe recordándolo). Me cogieron y tuve que dejar Correos (una decisión arriesgada). Pero era una empresa muy pequeña y salió mal. Apenas duré un año. Volví a ojear las ‘páginas sepia’ de los periódicos buscando trabajo y repetí en una empresa de climatización, Snell Servicios. Al principio como técnico comercial, luego terminé como director de Ingeniería. Allí estuve casi 16 años y, en medio, estudié Ingeniería en Organización Industrial, hasta que cerró en 2007. Fue una auténtica escuela y aprendí todo lo necesario para fundar Icoenergía, porque eché un montón de experiencias en mi mochila.
En Snell trabajábamos con renovables y me contagié con el virus de la fotovoltaica. Hablé con mi mujer, le dije que me estaba planteando montar mi propia empresa y sin dudarlo me animó a hacerlo; fue un gran apoyo. Así que junto con un delineante, un ingeniero y un comercial nos lanzamos a fundar Icoenergía. Elegí el nombre por la ‘I’ de ingeniería, la ‘c’ de construcción y la ‘o’ de operación y mantenimiento, que era justo lo que pretendíamos hacer: el trabajo completo. Entonces dimos con una empresa china que tenía un desarrollo en Espejo (Córdoba) y necesitaba hacer 20 proyectos en unas semanas para legalizar las instalaciones que ya estaban construyendo. Apenas teníamos un mes de vida pero visitamos las plantas, presupuestamos el trabajo, nos lo aceptaron y cumplimos. Fue nuestro primer trabajo. Enseguida llegó el segundo, de mucha más envergadura, para monitorizar dos plantas de 10 MWp cada una de ese mismo cliente. Y cumplimos también. Icoenergía estaba definitivamente en marcha.
– No le asustaban los retos difíciles.
Es la historia de mi vida. Nos han llegado cosas muy atravesadas y extrañas pero siempre hemos conseguido sacarlas adelante. Es nuestra especialidad.
– Una de sus líneas de negocio son los proyectos de autoconsumo para empresas.
Sí, empezamos con ello cuando nos dejaron hacerlo, en 2018. La primera obra fue de 99 kW, en Mercamadrid. En 2022, con la guerra de Ucrania y la subida del precio de la electricidad, cada llamada era una mala noticia para nosotros: nos tienes que hacer una instalación ya. Sin tiempo, sin suficientes ingenieros, sin materiales, los paneles carísimos… Fue probablemente el año más difícil porque nos tocó asumir por compromiso más trabajo del que podíamos realizar. Y a pesar de todo cumplimos.

Bombas de calor para la calefacción de los talleres en la planta de Stellantis en Madrid
Pero después vino el valle. Bajó la luz y los clientes dejaron de llamar. Ahora las empresas no suelen invertir directamente. En torno al 80% de las instalaciones se hacen con PPA y nosotros, por capital y tamaño, no podíamos afrontarlo. Para el Grupo Campofrío, por ejemplo, hemos hecho más de 20 MWp en distintas plantas, operaciones que suman muchos millones de euros. Así que tuvimos que buscar un compañero de viaje para la financiación. Ahí fue donde nos encontramos con GreenYellow en 2023. Les presentamos un proyecto de 4 MW con el cliente Schreiber Foods Talavera. Y salió. Un autoconsumo sobre cubierta, sobre suelo y sobre marquesinas. Con GreenYellow hemos hecho también tres obras para el Grupo Stellantis en Madrid. Muy grandes: la mayor batería de España fuera de una planta solar (25 MWh). Una marquesina de más de 4 MWp para la campa de coches en la que hemos diseñado el modelo y compramos el acero por toneladas para fabricar las marquesinas. Y el tercero, descarbonización: sustitución de dos calderas de gas natural de 2.500 kW cada una por bombas de calor para la calefacción de los talleres.

Marquesinas fotovoltaicas (más de 4 MWp) en la campa de coches de la planta de Stellantis en Madrid
– ¿Cuál sería la instalación tipo que hace Icoenergía? ¿Con o sin almacenamiento?
La más extraña, la que nadie se atreve a estudiar. Esa es mi instalación tipo. Vicente Sáenz, nuestro director de Ingeniería, no se achanta ante nada y se ha convertido en una voz autorizada para los fabricantes y clientes cada vez que surge un problema. Y sí, desde hace un año casi todas las instalaciones que estamos estudiando son con almacenamiento.
– ¿Qué diferencia a Icoenergía de otras compañías?
La singularidad. Estudiamos muy bien las necesidades del cliente, que siempre llega con varios problemas. Tenemos que conocer su red de distribución de alta y baja tensión, dónde está el transformador, si sufre microcortes, etc. Y con esa información analizamos sus necesidades reales, los tamaños adecuados, hacemos las obras con buenos equipos y a conciencia, porque luego pretendemos hacer el mantenimiento durante muchos años y no queremos encontrarnos con problemas.
– ¿Cómo han gestionado los vaivenes del mercado del autoconsumo?
Las crisis, para Icoenergía, siempre han sido oportunidades. Desde 2022 facturamos más de 10 millones de euros al año. En los últimos han caído las instalaciones de autoconsumo pero nosotros gestionamos energía, hacemos proyectos integrales de descarbonización, como el del Grupo Stellantis, con fotovoltaica, con almacenamiento… O el Grupo Schreiber Foods. Y el cliente, cuando ve que no paramos hasta que no queda el trabajo perfecto, está satisfecho.. Esos problemas te anclan al cliente, llevándole el mantenimiento de forma impecable y por lógica cuenta contigo para nuevos proyectos. A la gran mayoría de clientes les hacemos varias instalaciones.
– ¿Qué periodo de amortización de la inversión están dando a las empresas que instalan un autoconsumo?
Está bajando. Ahora mismo puede estar en torno a los cuatro años. En 2022 era de un año y medio, pero aquello era una ilusión. Antes del 22 estábamos dando seis años y medio, siete. Y ahora estamos en cuatro.
– ¿Los Certificados de Ahorro Energético (CAE) han incrementado el interés de las empresas por la eficiencia energética?
Sí, están moviendo mucho el mercado. No la fotovoltaica, que no tiene derecho a CAE, pero sí la eficiencia energética. Y las empresas están informadas sobre las posibilidades que ofrecen los CAE. Están sensibilizadas. Es un gran acierto que se hayan puesto en marcha.
– ¿Qué sectores industriales están mostrando mayor compromiso con la descarbonización?
Yo diría que todos. Las empresas que quieren demostrar un compromiso ambiental ante sus clientes están haciendo planes de descarbonización. Empiezan por las más grandes, pero también las pequeñas. Un caso: estamos ofertando la producción de vapor con una planta fotovoltaica de 10 MW que, mediante una resistencia, genera y mantiene el calor en depósitos de sales fundidas, como las que utiliza la termosolar. Las sales, que se calientan a 400º, sirven para producir vapor cuando lo demanden los procesos. Y en teoría esos depósitos de sales fundidas solo pierden un grado de temperatura al día. Quiero decir con este ejemplo que siguen surgiendo nuevos proyectos con distintas tecnologías. Y que trabajo no va a faltar.
– ¿Qué otros impactos positivos genera Icoenergía en la sociedad y en el medio ambiente?
Estamos convencidos de que tenemos que ser sostenibles o nuestros hijos lo van a pasar mal. Y la energía es clave. No hay nada que nos dé bienestar que no consuma energía. Tenemos que consumir menos, hay que ser más eficientes, y la digitalización contribuye a ello. Y la que consumimos, hay que producirla de forma sostenible. Porque si no lo hacemos bien, ya vendrán los efectos del cambio climático y nos pondrán en nuestro sitio. El que no lo haga dejará de ser sostenible y competitivo, y desaparecerá como los dinosaurios. Es nuestra visión.
– ¿Qué retos y oportunidades ve en la próxima década para el autoconsumo y la generación distribuida?
Yo hablaría en genérico de eficiencia energética. Y ahí el autoconsumo juega un papel clave. Creo que la electrificación es imparable. Hasta para la producción de vapor. Y por eso vamos a necesitar más redes porque ahora no hay capacidad para conectar más energía. Bueno, habría que revisar la regulación, porque sí hay capacidad pero está oculta. Ninguna empresa que tenga un megavatio de acometida utiliza esa potencia las 8.760 horas que tiene el año. Trabajando bien en la disponibilidad temporal de esa acometida podría aparecer más capacidad de la que creemos. Pero la normativa les protege. Así que hay que desarrollar más redes y hay que ser ágiles haciéndolo.
Un ejemplo. En Noblejas (Toledo) hay un polígono industrial de 2 millones de metros cuadrados que necesita 80 MW de potencia eléctrica para implantar industrias. Tiene licencias de construcción pero no tiene energía eléctrica suficiente. Necesita 80 MW y sólo tiene 12. La compañía distribuidora ha dicho que hay que traer una línea nueva y que tarde entre 5 y 10 años. Para entonces las empresas interesadas en quedarse en ese polígono se han ido a otra parte. ¿Qué está haciendo Icoenergía? Instalaciones híbridas con fotovoltaica en cubiertas y en suelos cercanos, con grandes baterías, apoyadas por grupos electrógenos.

Jesús Cánovas, con gorra, y Juanma Cabrejas, en Benín
18 años de reto en reto
Con más de 18 años de trayectoria, más de 1.500 proyectos implicados y/o ejecutados y más de 180 instalaciones bajo operación y mantenimiento, Icoenergía se ha consolidado como un socio estratégico de referencia, capaz de convertir los retos de la transición energética en soluciones reales, innovadoras y rentables. Pero más allá de las cifras, lo que distingue a Icoenergía es una forma de entender los proyectos: la ingeniería como garantía, la sostenibilidad como propósito y las personas como motor de cada éxito.
Su portfolio incluye:
– Eficiencia energética y descarbonización de procesos térmicos.
Almacenamiento energético en baterías o sales fundidas combinado con sistemas de gestión inteligente.
– Frío industrial eficiente y descarbonizado (instalaciones centralizadas de amoníaco– NH3 y CO2).
– Hibridación de tecnologías que equilibra generación solar con otros recursos energéticos.
– Agrovoltaica que combina producción agrícola y generación/consumo renovable.
– Autoconsumo industrial en grandes cubiertas, suelo y proyectos a medida.
Cada solución se diseña a medida, con la convicción de que no existen proyectos estandarizados sino retos únicos que requieren respuestas innovadoras. Esta capacidad de adaptación ha permitido a Icoenergía liderar iniciativas pioneras para clientes como Grupo Campofrío, Grupo Martínez, Monbake, Schreiber Foods o Grupo Stellantis. Un ejemplo destacado es la colaboración con GreenYellow, compañía especializada en servicios energéticos y financiación, que ha permitido garantizar, no sólo la viabilidad financiera, sino también la integración tecnológica y la excelencia en la ejecución.
