En un contexto donde los costos eléctricos de las empresas conectadas a la red suelen variar por ajustes regulatorios o fluctuaciones del mercado, el autoconsumo se presenta no solo como una opción para dar previsibilidad a las finanzas del sector industrial, sino también como una vía para alcanzar una mayor autonomía y resiliencia operativa.
Y es que el autoconsumo permite estabilizar el presupuesto que destinan las empresas a cubrir su consumo eléctrico ya que, en lugar de tratar el gasto energético como una variable incierta, las industrias pueden integrarlo como un componente controlado dentro de su planeación financiera.
Esta apuesta por la generación descentralizada es especialmente atractiva para industrias con un consumo intensivo de electricidad, como la automotriz, la manufactura pesada, la minería o los procesos de fundición y extrusión. En estos sectores, la generación y almacenamiento propios permiten reducir riesgos de apagones y garantizar la continuidad de sus operaciones.
No obstante, la viabilidad del modelo depende de dos factores: el alto consumo de energía y la disponibilidad de espacio físico. Energía Real estima que un proyecto típico de autoconsumo requiere entre 30.000 y 40.000 metros cuadrados de superficie para instalar paneles solares, aunque hay casos más de menor envergadura que comienzan en 8.000 metros cuadrados y otros que alcanzan hasta 150.000.
Víctor Mejía, Chief Commercial Officer de Energía Real: "Una empresa puede generar su propia energía mediante una microrred privada con paneles solares, a la vez que almacena los excedentes en sistemas BESS para utilizarlos en horarios de baja irradiación. Esto puede ser la solución para negocios con acceso limitado a la red tradicional o que buscan independencia energética".
