“En una granja, un corte eléctrico puede causar un desastre”, explica Miguel Mislata, que está al frente del proyecto. “Saber que tenemos respaldo solar nos da tranquilidad y seguridad, además de permitirnos un ahorro en la factura de la luz muy importante”.
Para la calefacción, los hermanos Mislata utilizan una caldera de agua alimentada con hueso de aceituna, un biocombustible económico y abundante en la zona. Este sistema permite mantener la temperatura óptima en las naves durante todo el año, reduciendo el uso de combustibles fósiles y minimizando las emisiones de CO₂.
“El hueso de aceituna ofrece un poder calorífico similar al pellet, pero a un coste mucho menor”, explica Miguel. “Con este sistema se puede aprovechar un residuo agrícola local, cerrando el ciclo de sostenibilidad”, añade.
Además de la nave de Fuenterrobles, la explotación cuenta con otras tres naves de engorde de pollos y otras tantas de gallinas reproductoras. Todas ellas en la comarca de Utiel-Requena y adaptadas a un modelo de producción sostenible.
Esta transformación ha sido posible, en parte, gracias a los planes de mejora y ayudas públicas cofinanciadas con fondos Feader (Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural), que han permitido amortizar la inversión inicial y acelerar la implantación de estas tecnologías limpias. Se enmarca dentro del proyecto Ecoloop por parte de AVA-Asaja. Una iniciativa europea que tiene como objetivo impulsar la transición energética y la economía circular en zonas rurales.
Ahora nos podemos manifestar contra la Agenda 2030 y las élites globalistas que hacen posibles las ayudas que a su vez hacen posible que esta explotación mejore su rendimiento.
Qué tal lidia con los benzopirenos?
