El primer paso de esta alianza se ha dado en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), con la instalación de sistemas solares fotovoltaicos en sus sedes de Tunja, Duitama y Sogamoso. La inversión, cercana a los 2.000 millones de pesos colombianos (en torno a medio millón de dólares), impactará a unos 15.000 integrantes de la comunidad universitaria.
Energía solar que se convierte en becas
El proyecto pretende reducir el gasto en electricidad mediante energía solar y convertir esos ahorros en beneficios sociales. En el caso de la UPTC, los recursos liberados se destinarán a becas de alimentación y alojamiento para estudiantes de programas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), al fortalecimiento de la investigación en energías renovables y a la modernización eléctrica de la infraestructura institucional.
En otras palabras, cada kilovatio ahorrado se transforma en plato servido, cama disponible y laboratorio mejor equipado, por lo que la transición energética deja de ser un asunto de megavatios y se vuelve una cuestión de bienestar tangible.
Un fondo para multiplicar el impacto
La alianza también contempla la creación de un fondo, liderado por ISA, para financiar iniciativas basadas en Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER). En Colombia, este término abarca tecnologías como la solar, eólica, biomasa y pequeñas hidroeléctricas que no dependen de combustibles fósiles tradicionales.
El fondo está diseñado como un vehículo "ágil, transparente y replicable" que podrá recibir aportes de empresas y organizaciones interesadas en respaldar proyectos con alto impacto social y ambiental. La apuesta es clara: no se trata de un proyecto aislado, sino de un modelo que pueda escalarse en distintos territorios.
La transición energética, en este caso, no es solo cambiar la fuente de electricidad. Es cambiar el destino de los recursos: del gasto corriente a la oportunidad, del consumo pasivo a la innovación activa. Cuando la energía se convierte en educación, el impacto trasciende el panel solar y se proyecta a lo largo de las generaciones.
Según Diego Castro, gerente de Estrategia de Energías para la Transición en Ecopetrol, la alianza permitirá convertir aportes en resultados "concretos, medibles y replicables". Por su parte, Jorge Andrés Carrillo, presidente de ISA, ha destacado que la transición energética debe traducirse en oportunidades tangibles para las personas.
Más allá de la infraestructura
En el debate público, la transición energética suele reducirse a cifras de inversión, reducción de emisiones o capacidad instalada, pero esta alianza propone otro enfoque: usar la infraestructura energética como palanca para el desarrollo educativo y social. El experimento está en marcha. Si funciona como se espera, el modelo podría extenderse a otros territorios estratégicos, sumando actores privados y ampliando el alcance del fondo.
¿Quiénes son los protagonistas?
Ecopetrol es la principal empresa de petróleo y gas del país, de mayoría estatal, y uno de los actores empresariales más influyentes de Colombia. En los últimos años ha venido ampliando su estrategia hacia energías renovables y soluciones bajas en carbono, en respuesta a los desafíos globales del cambio climático y la transformación del sector energético.
ISA (Interconexión Eléctrica S.A.) es una compañía especializada en transmisión de energía eléctrica, infraestructura vial y telecomunicaciones, con presencia en varios países de América Latina. Desde 2021 hace parte del Grupo Ecopetrol, lo que ha fortalecido su papel dentro de la estrategia de transición energética del conglomerado.
La UPTC, por su parte, es una universidad pública con fuerte presencia regional en Boyacá y una tradición académica destacada en áreas técnicas y científicas. Convertir sus techos en plantas solares no solo reduce emisiones y costos: convierte al campus en laboratorio vivo de la transición.
