Energía Común es una iniciativa impulsada por la Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes) y la empresa Redeia (matriz de Red Eléctrica, REE), una iniciativa que cuenta con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y de la Asociación de Agencias Españolas de Gestión de la Energía (EnerAgen). El objetivo último de Energía Común es la creación de “un espacio para el aprendizaje, el fomento del conocimiento colectivo, el intercambio de experiencias y la creación de redes de apoyo” que sirva de caldo de cultivo para la aceleración de la creación de Comunidades Energéticas. Y el fruto más visible de Energía Común es su Observatorio de Comunidades Energéticas, informe cuya segunda edición (Indicadores 2024) acaba de ver la luz.
El documento (de más de 80 páginas) repasa los planes de apoyo e incentivos existentes para las CEs (programas estatales, autonómicos, provinciales y municipales); recorre la normativa relevante (durante el año 2024 no se han registrado cambios significativos en el marco regulatorio aplicable a las CEs, pero sí algunas modificaciones parciales introducidas en normativa no específicamente relacionada con las CEs); sitúa en el mapa las Oficinas de Transformación Comunitaria (OTCs); analiza las formas y vías de financiación por las que han transitado y transitan las comunidades energéticas; recorre la realidad CEs autonomía por autonomía (Madrid por ejemplo es la comunidad autónoma con menos CEs por cada 100.000 habitantes de España); y, por fin, incluye un listado con todas las 659 comunidades energéticas que Ecodes y Redeia tienen identificadas a día de hoy.
El número principal de este último Observatorio es ese (659), pero el Informe de Indicadores 2024 contiene muchos-muchos más. Los repasamos a continuación.
Porcentaje de municipios con una comunidad energética
El 8,10% de los municipios españoles cuenta ya con una Comunidad Energética (el crecimiento registrado en 2024 ha sido extraordinario, pues en 2023 solo un 4% tenía CE). Ese ratio en todo caso no se distribuye de forma homogénea, sino todo-todo lo contrario. A saber: mientras que en el País Vasco el 30% de los municipios cuenta con al menos una CE (o 24% en Navarra), en las vecinas Cantabria y La Rioja los porcentajes son paupérrimos: 2,94 y 2,87, respectivamente.
[Bajo estas líneas, número de comunidades energéticas identificadas por el Observatorio, por comunidades autónomas. Como se aprecia en la imagen, en el País Vasco (extremo norte de la península) hay casi el doble de CEs que en Andalucía (extremo sur)].

Porcentaje de CEs por cada cien mil habitantes
Con el objetivo de visibilizar la distribución de las comunidades energéticas en relación a cómo se distribuye la población en España desde una perspectiva geográfica, Energía Común ha establecido el indicador de “número de comunidades energéticas por cada 100.000 habitantes”. Y el resultado obtenido ha sido de 1,43 Comunidades Energéticas por cada 100.000 habitantes.
Este indicador, al igual que ha sucedido con el anterior, dobla respecto a los datos de 2023, cuando existían 0,74 Comunidades Energéticas por cada 100.000 habitantes. Y también como ha sucedido con el anterior, este indicador varía de forma sustancial en función de la comunidad autónoma, siendo Navarra, de forma destacada, la Comunidad Autónoma con más Comunidades Energéticas por cada 100.000 habitantes.
Por provincias
Las diez provincias con más comunidades energéticas son Valencia (69), Navarra (64), Gipuzkoa (54), Barcelona (50), Lleida (30), Pontevedra (24), Castellón (23), Ourense (21), Albacete (19) y Huesca (18). En el otro extremo se encuentran algunas de las provincias más soleadas de España (la inmensa mayoría de las comunidades energéticas dan sus primeros pasos con instalaciones solares).
El caso es que encontramos ahí, entre las provincias con menos comunidades energéticas de España, a Murcia, con solo tres CEs, Almería (tres también), Huelva (cuatro) o Sevilla (seis). Madrid (donde residen más de ocho millones de personas), tiene solo 13 comunidades energéticas, menos que Huesca, Ourense o Pontevedra.
Por comunidades autónomas
Una autonomía uniprovincial lidera con claridad la carrera nacional de las comunidades energéticas (CEs). Se trata de Navarra, que es ahora mismo la comunidad autónoma con más CEs por habitante, y la segunda en cuanto al número de municipios con CEs: hasta el 24% de los municipios navarros (casi uno de cada cuatro) tiene una CE, porcentaje que triplica la media registrada en el resto del estado español: 8,10. La movida CE de la comunidad foral destaca además por su carácter social: el 81% de las comunidades energéticas navarras declara que aborda aspectos sociales o que tiene previsto hacerlo, valor este segundo también muy-muy por encima de la media nacional (33%). En total hay en la región 64 CEs, según este último Observatorio de Comunidades Energéticas. 24 de ellas han nacido en 2024.
En las antípodas se ubica otras autonomías uniprovinciales, como Cantabria, La Rioja o la Región de Murcia, que registraba (a finales de 2024, al cierre del informe) unos guarismos paupérrimos (como se aprecia en la tabla anterior, extraída del Observatorio), pero que a día de hoy ya tiene casi una docena de comunidades energéticas en marcha o a punto de caramelo, según nos informa una de las entidades motoras de la movida CE en la Región, la Fundación Desarrollo Sostenible.
Cataluña (8 millones de habitantes) y Madrid (7 millones) parecen territorios ubicados en planetas distintos. La primera cuenta con más comunidades energéticas que ninguna otra autonomía del estado español. Es más: es la única en el país que supera el listón del centenar (tiene 104 CEs, según este último Observatorio), mientras que la Comunidad Autónoma de Madrid apenas supera la docena (tiene solo 13).
Como Cataluña, buenas cifras también presentan Euskadi y el País Valenciano, que destacan significativamente sobre el resto. Casi un centenar de comunidades energéticas (98) ha registrado este último Observatorio en las tres provincias mediterráneas (la comunidad valenciana tiene una población de 5,5 millones de personas). Hasta 76 CEs hay a día de hoy en los tres territorios vascos, que cuentan con menos de la mitad de población (2,2 millones de habitantes).
Porcentaje de CE con al menos el 50% mujeres en su Junta de Gobierno
El 39,9% de las comunidades energéticas de España tiene una representación femenina igual o superior al 50% en su Junta de Gobierno. “Al igual que en muchos otros ámbitos de nuestra sociedad, la masculinización –explican los autores del informe– sigue siendo una realidad evidente también en los órganos de representación de estas comunidades (…). No obstante –matizan–, cabe destacar un avance significativo: este indicador ha experimentado un incremento con respecto al año 2023, lo que sugiere una evolución positiva en términos de paridad” (en 2023 solo el 25% de las CEs contaba con una representación femenina igual o superior al 50% en su Junta de Gobierno).

Tipo de participantes
En un 92% de las comunidades energéticas participa la ciudadanía, “valor idéntico –constatan desde Energía Común– al del informe de 2023”, lo cual resulta “muy relevante, ya que la figura nace para hacer partícipe a la ciudadanía en la transición energética”.
Los ayuntamientos participan en el 57% de las CEs, porcentaje que ha aumentado respecto a 2023 en doce puntos. “Esta participación no implica que sea como socio de la Comunidad Energética –aclaran las autoras del estudio–, pues nuchos ayuntamientos participan en el impulso o como facilitadores”.
Los ayuntamientos desempeñan un “papel crucial para el impulso en la creación y desarrollo” de las CEs, según el Observatorio. Pueden interpretar varios roles en el proceso, tanto en el impulso inicial como en la gestión de las CEs. El Informe de Indicadores 2024 repasa esos roles, que pueden ser uno o varios a la vez. Así, un ayuntamiento puede obrar como
• Promotor: contribuye en la dinamización y articulación legal
• Socio: es un socio más de la Comunidad Energética
• Facilitador: cede espacios y cubiertas de edificios municipales para proyectos energéticos
• Financiador: aporta fondos para la fase de información, constitución legal y/o ejecución del proyecto energético
• Consumidor: consume energía de las instalaciones energéticas propiedad de la CE
• Productor: genera energía que cede a la Comunidad Energética
El rol de facilitador es el más habitual, con más del 61% de frecuencia, seguido por promotor, con más de un 32%. Tan solo en un 21% de los casos, el ayuntamiento participa como socio de la comunidad energética.
El rol de facilitador implica actividades como la cesión de espacios para las reuniones o para la instalación de proyectos energéticos (por ejemplo, un tejado municipal para una instalación de autoconsumo colectivo).
El rol de promotor conlleva una implicación mayor, ya que en este rol, el ayuntamiento aporta fondos para asegurar el éxito del proceso, ya sea en la fase de articulación, contratando a entidades expertas en dinamización, asesoramiento jurídico o técnico; ya sea en la fase de implementación del proyecto energético.
Año de creación
En 2024 se ha registrado una ligera disminución en el número de comunidades energéticas constituidas en comparación con el año anterior. “Este descenso –explican las autoras del informe– puede deberse a múltiples factores que será necesario analizar en futuras ediciones, como la evolución del marco regulatorio, la disponibilidad de ayudas o la consolidación de iniciativas ya existentes”.

Aspectos sociales
De las 659 comunidades energéticas incluidas en este informe, el 33% abordan o tienen previsto abordar algún aspecto social de su comunidad. Entre ellos, el aspecto social más abordado por las comunidades energéticas con un 29% es la Pobreza Energética, seguido por un 19% que abordan aspectos de género, un 18% que abordan la participación de colectivos vulnerables y el 16% que abordan el desarrollo rural.
¿Y la financiación?
Existen proyectos pioneros con modelos de financiación muy diversos, según Energía Común. La respuesta a la cuestión de la financiación es en todo caso múltiple, “ya que un proyecto puede contar con varias líneas de financiación”.
• Fondos propios (aportación única de los socios beneficiarios al inicio del proyecto energético)
• Ayudas públicas
• Financiación externa (entidad financiera o servicios energéticos) Cuota mensual o anual por participar
• Prestamos colectivos (crowfunding / crowdlending)
• El ayuntamiento u otra administración pública es la propietaria de la instalación energética
Según este segundo Observatorio de Comunidades Energéticas, a nivel nacional, el 58% de las CEs ha accedido “algún tipo de ayuda pública”, dato que destaca respecto al del año pasado –apuntan los autores del informe–, cuando hasta el 85% habían recibido alguna ayuda.
La segunda fuente de financiación más habitual entre las comunidades energéticas a nivel nacional ha sido los fondos propios, con un 63%, “valor similar al del año pasado”.
El resto de fuentes de financiación son ya de menor orden de magnitud: entidades financieras (32%); ayuntamiento (11%); préstamos colectivos (4%).

Actividades que desarrollan las CEs
La actividad más habitual en las comunidades energéticas sigue siendo el autoconsumo fotovoltaico (hay 640 iniciativas). Pero las comunidades energéticas también desarrollan o han declarado explícitamente su voluntad de desarrollar otras actividades. Así, el Observatorio ha detectado 172 iniciativas vinculadas a la movilidad; 160, relacionadas con la rehabilitación; casi 100 proyectos para el almacenamiento de energía y gestión; 80, vinculados a la energía térmica; y 79, a otras renovables.
En cuanto a los proyectos en funcionamiento, este segundo Observatorio muestra que el 18% de las comunidades energéticas tienen ya una instalación de autoconsumo operativa, siendo este –insiste– el proyecto energético mayoritario.
Ecodes y Redeia han detectado así mismo en todo caso “cómo se está avanzando también en actividades de movilidad sostenible y de renovación energética de viviendas”.
A pesar de ello –matizan–, el aumento de autoconsumos colectivos en funcionamiento en España “no lleva la misma celeridad que la implicación de la ciudadanía en la creación de las comunidades energéticas”.
Más de 27.000 personas y entidades son socias de una comunidad energética, según los Indicadores 2024 de Energía Común.
Los autores y su obra
Ecodes (Fundación Ecología y Desarrollo) se define como “una organización privada sin ánimo de lucro que trabaja desde 1992 para buscar cómplices en la ciudadanía, las organizaciones de la sociedad civil, las empresas y las administraciones públicas, acompañándolos y ayudándoles para acelerar su transición hacia una economía neutra en carbono, inclusiva, responsable y circular enmarcada en una nueva gobernanza, mediante la innovación y la creación de puentes y alianzas”.
Redeia es un operador global de infraestructuras esenciales y neutrales. Declara como objetivo el garantizar el suministro eléctrico y la conectividad en España y Latinoamérica. Cuenta con cinco empresas, entre ellas, Red Eléctrica, operador transportista del sistema eléctrico español. Redeia participó en la puesta en marcha en 2021 de la primera comunidad energética rural en España, hito que tuvo lugar en Castilfrío de la Sierra (Soria). Bajo el nombre de Hacendera Solar, la iniciativa cubre en la actualidad parte de la demanda eléctrica del municipio.
El Informe de indicadores 2024 Observatorio de Comunidades Energéticas se ha desarrollando con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través de la convocatoria para el año 2024 de subvenciones en régimen de concurrencia competitiva “línea a” para el desarrollo de actividades para el interés general consideradas de interés sociales, en el ámbito de la investigación científica y técnica y protección al medio ambiente en materias de competencia estatal.
II Informe de Indicadores de comunidades energéticas aquí
Este contenido ha sido originalmente publicado en la edición de papel de Energías Renovables, concretamente en la correspondiente al mes de septiembre de 2025, ER244, que ya tienes a tu disposición (en formato pdf) ahí debajo.
