La OTC Aragón Energía Propia -gestionada por Sarga, que son las siglas de Sociedad Aragonesa de Gestión Agroambiental- ha cerrado su primer año con un balance que confirma su creciente papel en la transición energética aragonesa. Lo que comenzó como una estructura de apoyo se ha convertido, en apenas doce meses, en una referencia pública para quienes quieren participar en nuevos modelos de producción y gestión de energía.
Para celebrar este aniversario, la oficina ha organizado la jornada 'Comunidades energéticas: conectar, producir, compartir', un encuentro que ha servido tanto para compartir experiencias como para señalar los retos pendientes. La apertura ha corrido a cargo de la directora general de Energía y Minas del Gobierno de Aragón, Yolanda Vallés, que ha subrayado la importancia de reforzar la divulgación en torno a las comunidades energéticas. Vallés ha señalado que estos modelos todavía "no están consiguiendo penetrar de forma decidida en la sociedad aragonesa ni española", pese a que 41 de los 152 autoconsumos colectivos registrados en Aragón ya corresponden a comunidades energéticas.
El potencial, sin embargo, es notable. La directora general ha recordado que Aragón es la segunda comunidad autónoma en producción eólica y la cuarta tanto en potencia fotovoltaica instalada como en diversidad de su mix renovable. Esta posición de liderazgo, ha dicho, permite atraer inversiones, generar empleo y consolidar un ecosistema energético cada vez más competitivo.
Durante el último año, la OTC ha recorrido las 33 comarcas aragonesas, resolviendo dudas, facilitando trámites y acompañando la creación de proyectos colaborativos de energía, una labor que se ha centrado en hacer comprensible un ámbito lleno de normativas y complejidades técnicas que, a menudo, frenan la puesta en marcha de iniciativas locales.
Con un primer año de intenso trabajo, la OTC Aragón Energía Propia encara una nueva etapa en la que el objetivo será convertir el interés despertado en proyectos consolidados. El desafío ahora es transformar la información y el acompañamiento en comunidades energéticas activas que demuestren, en pueblos y ciudades, que la transición energética no es un discurso futuro, sino una realidad que empieza a tomar forma en el presente aragonés.
