Con el objetivo de divulgar y poner en valor un modelo que hunde sus raíces en más de un siglo de tradición, la Confederació de Cooperatives de la Comunitat Valenciana (Concoval) ha celebrado el Día de las comunidades energéticas cooperativas. Y es que las cooperativas energéticas valencianas -desde las históricas de l’Horta Nord, como Vinalesa, Meliana o Museros, hasta las veteranas de la Vega Baja o El Serrallo en Castellón- se han convertido en referencia para las nuevas iniciativas que buscan una energía más limpia, más participada y más ligada al territorio.
Esa experiencia acumulada explica, en parte, la capilaridad del fenómeno. Aunque las tres provincias levantinas muestran avances, las zonas del interior de la comunidad destacan por su mayor implantación. Allí, las comunidades energéticas no solo suministran electricidad de origen renovable, sino que actúan como palanca de desarrollo local, ya que generan actividad económica, crean empleo y contribuyen a frenar la despoblación.
De los 182 proyectos activos en 2024, el 57,6% se situaron en la provincia de València, el 28% en Castellón y el 14,2% en Alicante. Solo en cooperativas energéticas, la distribución muestra un mapa muy nítido: 29 iniciativas en València, 18 en Castellón y 7 en Alicante.
La red valenciana de Oficinas de Transformación Comunitaria (OTC), la mayor de España con diez puntos de atención, ha impulsado esta expansión. Desde ellas se lleva a cabo el acompañamiento técnico y legal de los proyectos, un engranaje esencial en un ecosistema en el que también participan cooperativas más recientes -Aeioluz, Sapiens, Enercoop, Coarval o Intercoop- que actúan como motor de innovación energética local.
Este dinamismo ha situado a la Comunidad Valenciana en el centro de un proyecto europeo de alcance mayor. En concreto, Concoval lidera la participación española en Encom Hub, una iniciativa conjunta con Francia, Italia y Bulgaria destinada a crear servicios de soporte mediante un modelo de "ventanilla única" para la constitución y consolidación de comunidades energéticas.
La plataforma web que se está desarrollando integrará recursos formativos, guías, un mapa actualizado de comunidades energéticas y herramientas pensadas para facilitar la colaboración entre administraciones, cooperativas y ciudadanía. También se está estudiando la posible transformación de asociaciones en cooperativas para reforzar su estructura económica y su capacidad de ofrecer soluciones energéticas globales.
La hoja de ruta es ambiciosa: el Gobierno autonómico, a través del Ivace, fija como meta que en 2030 todos los municipios valencianos cuenten con una comunidad energética. Dado que las cooperativas tienen presencia en prácticamente todo el territorio, su papel se perfila como decisivo para alcanzar ese objetivo.
Desde su creación en 1989, Concoval se ha erigido en altavoz del cooperativismo valenciano en toda su diversidad, tanto en el sector agroalimentario, como en los de trabajo asociado, de consumo, crédito, enseñanza y energía. Hoy, en pleno cambio de paradigma energético, esta estructura histórica vuelve a demostrar su capacidad para convertir un modelo comunitario en una herramienta de futuro para el territorio.
La expansión de las comunidades energéticas en la Comunidad Valenciana no solo refleja una apuesta técnica por las renovables, sino también un impulso social que bebe de una tradición centenaria de colaboración. La energía, como tantas veces ocurre con las buenas ideas, avanza más cuando se comparte.
