Som Energia advierte que la expansión acelerada de las comunidades energéticas, aunque representa una "oportunidad clave para democratizar el sistema energético", conlleva riesgos "si no se preserva su carácter verdaderamente ciudadano". La cooperativa de productores-consumidores de energías renovables, la mayor de toda Europa, ha difundido este martes un comunicado en el que considera fundamental "recuperar la esencia de las comunidades energéticas para garantizar una transición energética justa y ciudadana". En un contexto "marcado por la llegada de fondos públicos y por el creciente interés de diversos actores económicos -dice Som-, defendemos la necesidad de garantizar una gestión profesional y autorizada que asegure la transparencia, la participación efectiva y el uso responsable de los recursos, siempre con el objetivo de poner la energía al servicio de las personas y del territorio".
Impulsadas por la normativa europea y respaldadas por distintas políticas públicas, las comunidades energéticas -recuerdan desde la cooperativa- tienen como objetivo "empoderar a la ciudadanía y al tejido local para que puedan producir, gestionar y consumir energía renovable en su propio territorio, generando beneficios sociales, ambientales y económicos compartidos" y a estas alturas -continúa Som- se han consolidado ya como "uno de los instrumentos más prometedores para avanzar hacia un modelo energético más sostenible, descentralizado y participativo". Diversos informes recientes sin embargo -advierten desde la cooperativa- alertan de que "el despliegue de las comunidades energéticas no siempre está alineado con este espíritu fundacional".
Alerta Som Energia
«Diversos informes recientes alertan de que el despliegue de las comunidades energéticas no siempre está alineado con este espíritu fundacional. Estos estudios, elaborados por consultoras especializadas en sostenibilidad, políticas públicas y transición ecológica, advierten sobre el creciente riesgo de captura corporativa de este modelo, es decir, el uso del marco legal de las comunidades energéticas por parte de actores con intereses principalmente económicos, que desvirtúan su carácter democrático y ciudadano. La falta de definiciones jurídicas precisas y de mecanismos de supervisión suficientes ha permitido que empresas del sector energético tradicional impulsen proyectos que, aunque se presentan como comunidades energéticas, no garantizan una participación efectiva de la ciudadanía ni un retorno real al territorio. Esta situación puede comprometer la credibilidad del modelo y generar confusión entre las administraciones y las personas usuarias»

En España, esta problemática ha sido analizada en profundidad en el informe Comunidades Energéticas Fake, elaborado por Amigas de la Tierra con Traza Consultoría (junto a estas líneas, detalle de la portada de ese informe). El documento -cuentan desde Som- pone de manifiesto que "una parte relevante de las subvenciones públicas destinadas a fomentar comunidades energéticas ha sido canalizada a través de filiales de grandes corporaciones energéticas".
El informe desvela que, en algunos casos, estos proyectos no aseguran una gobernanza democrática ni un impacto social positivo proporcional a los recursos públicos recibidos, "lo que abre un debate necesario -apunta Som- sobre el uso de los fondos destinados a la transición energética".
Roger Reixach, miembro del equipo técnico de Som Energia: “desde nuestra cooperativa, reafirmamos nuestro compromiso con este horizonte y con el desarrollo de comunidades energéticas transparentes, bien gestionadas y orientadas a generar un impacto positivo y duradero en los territorios donde operan”
Ante este contexto, Som Energia considera "imprescindible" reforzar el marco que regula las comunidades energéticas "para garantizar que cumplan su función social".
La propuesta de Som
«Las comunidades energéticas deben ser espacios de participación real, pero también deben contar con una gestión profesional, responsable y plenamente alineada con la normativa vigente. La gestión por parte de entidades autorizadas, con capacidad técnica y experiencia acreditada, es clave para asegurar la correcta administración de los recursos energéticos, la seguridad jurídica de los proyectos y la transparencia en la toma de decisiones. La transición energética requiere modelos sólidos, fiables y arraigados al territorio. Cuando las comunidades energéticas se gestionan adecuadamente, pueden convertirse en una herramienta muy poderosa para reducir la dependencia energética, combatir la pobreza energética y reforzar la economía local»
Según Roger Reixach, “la energía es el pilar fundamental de la economía, y las comunidades energéticas serán la principal fuente de expansión de la economía social si estas logran consolidarse y convertirse en motor principal de la transición energética”.
Som Energia forma parte de la cooperativa Som Comunitats, "iniciativa que acompaña y da apoyo a las personas, entidades y administraciones que quieren impulsar una Comunidad Energética". Desde este espacio Som ofrece recursos, asesoramiento y herramientas para facilitar la creación y el desarrollo de proyectos colectivos de energía renovable arraigados al territorio.
Credenciales Som Energia
Som Energia es una cooperativa de consumo de energía verde sin ánimo de lucro fundada en Girona en 2010 que opera en todo el Estado español. Su actividad principal es la comercialización, producción y representación en el mercado de energía de origen renovable. Tiene el compromiso de impulsar un cambio del modelo energético actual para alcanzar un modelo 100 % renovable, distribuido, en manos de la ciudadanía y que no deje a nadie atrás. Actualmente cuenta con más de 87.000 personas, empresas y entidades socias, con más de 119.000 contratos y una generación propia de 39,8 GWh/año. Es actualmente la cooperativa de energía verde más grande de Europa en número de personas socias.
