Acciona Energía no es nueva en el ámbito de la biomasa. La empresa fue pionera en esta tecnología con la planta de Sangüesa (Navarra), en operación desde 2002 y considerada en su momento un referente internacional por aprovechar la paja de cereal para generación eléctrica. A lo largo de los años ha consolidado su red de instalaciones con la planta de Briviesca (Burgos) y la de Miajadas (Cáceres), esta última fue en su momento la primera en Europa capaz de operar tanto con biomasa herbácea como leñosa. La nueva planta de Logrosán se suma a este mapa de generación renovable y sitúa a Extremadura como enclave estratégico para el desarrollo de biomasa en España. El proyecto llega en un contexto en el que la diversificación energética y la gestión forestal sostenible se vuelven esenciales frente a los retos de la transición energética, el abandono rural y el aumento de los grandes incendios forestales.
Ubicación y características técnicas
La planta se encuentra a unos 10 kilómetros del núcleo urbano de Logrosán y ocupa una superficie total de 35 hectáreas de terreno. La elección del emplazamiento se realizó tras un exhaustivo análisis del potencial agroforestal de la región y de territorios limítrofes, con el fin de asegurar un suministro estable y sostenible. La instalación consumirá anualmente unas 275.000 toneladas métricas de biomasa, que, en la vida de la planta, suponen el mantenimiento y gestión de 425.000 hectáreas forestales, el 20% de la de superficie forestal extremeña. El origen de esta biomasa será mayoritariamente forestal (70%), procedente de especies como pino, eucalipto, quercus, chopo o matorral. Otro 20% se cubrirá con subproductos agrícolas (frutales, viñedo, olivar o algodón), y el 10% restante provendrá de residuos industriales como orujillo, hojín o serrín. Todo el proceso se desarrollará bajo criterios estrictos de sostenibilidad, con especial atención a la prevención de incendios, la reducción de la carga combustible en los montes y la conservación de la biodiversidad.
Dinamización económica y empleo
El impacto en el empleo constituye uno de los principales beneficios del proyecto. Durante la fase de construcción se generaron más de 400 puestos de trabajo, mientras que la operación y el mantenimiento de la planta requerirán unos 30 empleos directos en plantilla. A ello se suma la movilización de forma recurrente de más de 900 autónomos y pymes del sector agroforestal y del transporte que participarán en la cadena de valor. Se estima que el proyecto inyectará en torno a 11 millones de euros anuales al sector forestal de la región.
Los efectos se extienden al conjunto de la economía local: aproximadamente un tercio de los ingresos derivados de la actividad retornará directamente al territorio en forma de servicios, contratación de personal y compra de insumos, según estimaciones internas. En un entorno rural marcado por la despoblación y la falta de alternativas industriales, la biomasa se convierte así en un auténtico foco de dinamización económica.
Sinergias con el desarrollo local: el programa Desarrolla Logrosán
Además del impacto económico, Acciona Energía ha puesto en marcha iniciativas paralelas para generar un impacto positivo en la comunidad local. Un ejemplo es el programa ‘Desarrolla Logrosán’, impulsado en colaboración con la empresa AgroVidar para revitalizar la cooperativa de aceite de oliva Del Campo San Mateo. El proyecto ha incluido planes de formación en poda, estudios de suelos y enfermedades del olivo, análisis de la plaga de la mosca del olivo, asesoramiento presencial y asistencia técnica en línea. También se elaboró un plan de negocio, se distribuyeron folletos prácticos y se lanzaron nuevas iniciativas de mercado, como el envasado y la comercialización de 5.500 litros de aceite de oliva virgen extra embotellado. Estas actividades fueron acompañadas de un cambio estructural en la cooperativa y una mayor implicación de los socios en su funcionamiento. Todos estos factores derivaron en un significativo incremento de la producción, junto con la apertura de dos líneas de negocio adicionales: la recogida y selección de 100.000 kilos de aceituna de mesa y la puesta en el mercado del aceite AOVE embotellado. Esta colaboración ilustra cómo la implantación de infraestructuras renovables puede generar sinergias con sectores tradicionales como la agricultura, mejorando su competitividad y contribuyendo a fijar población en el territorio.
Beneficios ambientales y gestión forestal
El uso de biomasa también presenta un doble beneficio ambiental. Por un lado, se trata de una fuente renovable gestionable, capaz de generar electricidad de manera continua y complementaria a otras tecnologías renovables intermitentes como la solar o la eólica. Por otro, la combustión de biomasa libera únicamente el CO₂ previamente fijado por las plantas durante su crecimiento, lo que permite reducir de forma significativa las emisiones netas frente a los combustibles fósiles. En el caso de Logrosán, la producción eléctrica alcanzará los 380 GWh/año, evitando la emisión de más de 187.000 toneladas anuales de CO2 a la atmósfera, una cifra comparable a retirar de la circulación a unos 60.000 vehículos de combustión.
Además, la limpieza de bosques y campos asociada al suministro reducirá el riesgo de incendios, contribuirá al control de plagas y enfermedades, y favorecerá la preservación de ecosistemas locales. Desde Acciona Energía se subraya que este efecto equivale a contar con unos 200 “bomberos forestales” permanentes gracias a los empleos vinculados a la gestión de masas forestales. En un contexto europeo marcado por el aumento de incendios –más de un millón de hectáreas arrasadas el pasado verano, de ellas más de 400.000 en España–, la biomasa se convierte en una herramienta esencial de prevención y resiliencia territorial.
Innovación y futuro del sector
La planta de Logrosán no solo incrementa la capacidad de generación renovable, sino que también pretende servir como banco de pruebas para nuevas soluciones tecnológicas en el ámbito forestal y energético. Entre ellas, se plantea la posible conversión de biomasa en biochar (carbón vegetal) mediante hornos pirolíticos, lo que permitiría fijar carbono en los suelos y mejorar su fertilidad. También se exploran sistemas de gestión inteligente apoyados en satélites, inteligencia artificial y créditos de biodiversidad promovidos por la Comisión Europea. La construcción de la planta de biomasa de Logrosán representa un hito para Acciona Energía y para la región de Extremadura, al combinar objetivos energéticos, sociales y ambientales. En un momento de creciente preocupación por los incendios forestales y la dependencia energética exterior, la biomasa se perfila como una fuente de energía capaz de transformar un problema –la acumulación de combustible en los montes– en una oportunidad de desarrollo rural y generación limpia. El reto ahora será consolidar su viabilidad a largo plazo en un mercado energético en transición, donde la gestión forestal, la innovación tecnológica y el apoyo regulatorio marcarán la diferencia.
