La petición llega en un contexto marcado por el impacto del conflicto en Oriente Medio en los precios del crudo y el suministro internacional. En este escenario, la Comisión Europea ya ha recomendado a los Estados miembros reforzar el uso de combustibles renovables como vía para mitigar la volatilidad.
Desde APPA proponen elevar el objetivo nacional de biocarburantes -actualmente fijado en el 14% del consumo energético en transporte- y adoptar medidas concretas como la implantación obligatoria de gasolina E10 y gasóleo B10 en todas las estaciones de servicio. Estos carburantes incorporan hasta un 10% de bioetanol y biodiésel, respectivamente, lo que permitiría sustituir parte del consumo de combustibles fósiles sin necesidad de cambios tecnológicos en la mayoría de vehículos.
“El Gobierno debe seguir las recomendaciones europeas e incorporar medidas concretas que permitan aprovechar la capacidad de producción ya instalada en España”, ha señalado Álvaro Mitjans, presidente de la sección de biocarburantes de APPA.
España, rezagada en biocarburantes
Pese a que la normativa técnica permite desde hace años la comercialización de gasolina E10, España sigue sin implantarla de forma generalizada, manteniendo como estándar la gasolina E5, con menor contenido renovable. En el caso del diésel, la situación es similar: aunque la legislación europea autoriza desde 2023 el uso de gasóleo B10, en el mercado español continúa predominando el B7.
Para la asociación, la adopción de estos combustibles supondría un paso inmediato y efectivo hacia la reducción de la dependencia energética exterior, una de las principales debilidades estructurales de la economía española. Actualmente, más de la mitad del consumo final de energía en el país —en torno al 52%— procede de productos petrolíferos.
Capacidad industrial disponible
Uno de los argumentos centrales de APPA es que España ya cuenta con capacidad suficiente para aplicar estas medidas sin necesidad de grandes inversiones adicionales. La industria nacional dispone de una capacidad anual de producción de biocarburantes cercana a los 4,8 millones de toneladas, que, según la asociación, está infrautilizada.
En este sentido, el impulso al sector no solo contribuiría a la seguridad energética, sino que también reforzaría la actividad industrial y el empleo en el ámbito de las energías renovables.
Un sector con peso creciente
APPA Renovables, fundada en 1987, agrupa a más de 500 empresas vinculadas a tecnologías limpias como la energía eólica, solar, biomasa, biogás o los propios biocarburantes. Desde la organización insisten en que el contexto actual exige acelerar la transición energética con soluciones disponibles a corto plazo.
Mientras el Gobierno ultima su estrategia frente a la crisis energética, el sector renovable presiona para que los biocarburantes ocupen un lugar central en la respuesta, defendiendo su potencial como alternativa inmediata a los combustibles fósiles en el transporte.
