bioenergía

El consumo de biomasa forestal para usos térmicos crece un 12% en Cataluña

El consumo de biomasa forestal ascendió a las 547.200 toneladas anuales, y la superficie forestal gestionada aumentó también un 12%, hasta las 22.798 hectáreas. Este buen comportamiento se ha debido a un gran crecimiento en el consumo de biomasa en forma de astilla, que ha registrado un incremento anual del 34% debido fundamentalmente a la entrada en funcionamiento de nuevas calderas en el ámbito industrial y la bajada de las exportaciones. El consumo de astilla se ha multiplicado por 15 y el de pellet de l'ellet se ha doblado 2013. El consumo de leña, más ligado a la climatología y al sector doméstico, ha crecido un 20%.
El consumo de biomasa forestal para usos térmicos crece un 12% en Cataluña

El consumo de biomasa en Catalunya ha crecido un 12% en 2024, según los datos del balance anual de la Estrategia para promover el aprovechamiento de la biomasa forestal y agrícola, impulsada por la Generalitat de Catalunya. El consumo de biomasa forestal ascendió a las 547.200 toneladas anuales, y la superficie forestal gestionada aumentó también un 12%, hasta las 22.798 hectáreas (el equivalente a una y media vez la superficie de parques naturales como el de la Zona Volcánica de la Garrotxa). Este buen comportamiento se ha debido a un gran crecimiento en el consumo de biomasa en forma de astilla, que ha registrado un incremento anual del 34% debido fundamentalmente a la entrada en funcionamiento de nuevas calderas en el ámbito industrial y la bajada de las exportaciones. La demanda de leña se ha mantenido estable y el consumo en forma de pellet ha registrado un descenso del 17%. El aprovechamiento para usos energéticos de la biomasa permitió reducir las emisiones de gases causantes del efecto invernadero en 218.057 toneladas anuales.

La elaboración del balance correspondiente al año 2024 ha contado con la introducción de cambios metodológicos, que han supuesto una mayor precisión en la toma de datos. De acuerdo con estos nuevos mecanismos, se han reformulado las cifras de los últimos cuatro años. En conjunto, la producción en Cataluña alcanzó las 688.000 toneladas anuales, un 2% más, y tanto la importación como la exportación de estos biocombustibles se redujo sustancialmente. En los últimos diez años, la producción de biomasa en Cataluña se ha profesionalizado y la demanda se ha focalizado en instalaciones de mayor tamaño y cada vez más desvinculadas de la climatología, como son los usos industriales o en edificios de servicios. Entre 2012 y 2023 se han puesto en servicio en Cataluña 4.265 instalaciones de biomasa, que totalizan una potencia de 393 MW, según el Observatorio de Calderas de Biomasa de Cataluña.

La consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Silvia Paneque y Sureda: "estamos en el camino adecuado para poner en valor nuestros recursos forestales: tenemos cada vez más instalaciones industriales y equipamientos que apuestan por la biomasa por satisfacer su demanda de energía para usos térmicos, y cada vez más biomasa generada en el país. El aprovechamiento energético de los bosques es una labor que permite prevenir incendios forestales y que genera actividad económica directa en el ámbito rural, porque no se puede deslocalizar"

Este hecho ha permitido que el consumo de astilla y el de pellet -que son los productos que requieren procesos de elaboración, disponen de certificaciones voluntarias de calidad y se utilizan para tecnologías de consumo más grandes y eficientes- hayan crecido más: el consumo de astilla se ha multiplicado por 15 y el de pellet de l'ellet se ha doblado 2013. El consumo de leña, más ligado a la climatología y al sector doméstico, ha crecido un 20%. Las actuaciones y medidas contempladas en la Estrategia han contribuido a multiplicar por 2,2 tanto el consumo de biomasa como el número de hectáreas gestionadas durante sus primeros 10 años de vigencia. Estas cifras muestran un avance significativo en el cumplimiento de los objetivos de la Estrategia, que pretende alcanzar las 730.000 toneladas de biomasa consumida para usos térmicos y las 30.400 hectáreas gestionadas en 2027.

El aprovechamiento de la biomasa es una herramienta que contribuye a mitigar el cambio climático, fomenta la prevención de incendios y mejora el estado de los bosques, al poner en valor un producto que posibilita la gestión sostenible del bosque; favorece la adaptación de los ecosistemas, para que éstos sean más resilientes a efectos del cambio climático y con estructuras que beneficien la disponibilidad de agua, y contribuye a la recuperación económica del sector forestal ya la dinamización de las zonas rurales. La Estrategia catalana para promover el aprovechamiento energético de la biomasa forestal y agrícola tiene por objetivo fomentar el uso energético de este recurso en nuestro país mediante la cooperación de diferentes departamentos de la Generalitat (Territorio, Vivienda y Transición Ecológica; Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, y Presidencia) y la coordinación de las actuaciones del entorno. Esta estrategia es imprescindible para conseguir el cumplimiento de los objetivos energéticos, forestales, socioeconómicos y los vinculados al cambio climático que se ha fijado en Cataluña.

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