Aunque el pronóstico del presidente incluía partidas privadas, éstas no constan en el documento dado a conocer por Ical, que rebaja la inversión total a los 1.300 millones de euros citados. El reparto queda como ya se dio a conocer meses atrás por el Ente Regional de la Energía de Castilla y León (EREN), entre otras entidades: 700 millones en plantas de generación eléctrica, 300 millones para la fabricación de biocarburantes con tecnología avanzada, 50 millones para fábricas de pelets y 250 millones en calderas domésticas.
Instalación, no inversión
No obstante, tanto en el documento que ha dado a conocer el Ical, como en otros publicados con anterioridad por el EREN, y que están disponibles en su página web, estos 250 millones de euros no aparecen definidos nominalmente como inversión, si no simplemente como “instalación de calderas domésticas”.
Donde sí coinciden los números con afirmaciones y previsiones anteriores es en los 4.500 empleos que permitirá generar el plan y en alcanzar al final del periodo una comercialización anual de materias primas para las plantas por valor de 400 millones de euros y la venta de 600 millones al año de productos terminados (electricidad, calor y biocombustibles).
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