Sylvestris 1.0 (su denominación completa es Herramienta para maximizar la fijación del valor integrado de los recursos naturales en el territorio del origen) ha tenido como focos de acción las comarcas de Sobrarbe (Huesca) y Pinares (Soria y Burgos). Su puesta en práctica, explican desde Cesefor, se ha basado en “un nuevo modelo de desarrollo rural integral en zonas forestales, que pretende generar nuevas oportunidades a los territorios en términos económicos, de empleo y de desarrollo de identidad, basado en el aprovechamiento completo, sostenible y sostenido de los recursos naturales y su transformación local”.
Tras analizar la potencialidad de las comarcas se constata que es posible un modelo de desarrollo rural basado en los recursos forestales. “La implantación y desarrollo de industrias de transformación de dichos recursos (madera, biomasa, turismo, micología, caza y CO2) es el camino para la creación de empleo en las comarcas forestales”, confirman desde Cesefor, que expuso las conclusiones de Sylvestris 1.0 en la jornada BIOenergía para MUNicipios (Biomun) celebrada en la última edición de Expobioenergía. Allí se puso el ejemplo del estudio realizado en una comarca que con una producción de 30.000 m3 de cada tipo de madera (sierra, cánter y trituración) podría crear más de 400 empleos directos y 65,5 millones de euros de valor agregado en una primera fase.
A por Sylvestris 2.0
Según Cesefor, el objetivo de presentar el proyecto en Biomun ha sido el de solicitar la colaboración de los responsables municipales “para poner en marcha Sylvestris 2.0, lo que supondría para estos ayuntamientos implantar industrias basadas en recursos forestales; obtener la máxima rentabilidad en empleo y valor agregado; generar energía local con recursos locales y, después, al mejorar la posición competitiva del territorio (productos semielaborados como materia prima, y la energía más barata del mercado), implantar más industrias”.
La metodología que ha empleado Sylvestris 1.0 se ha basado en diagnosticar la situación actual de los recursos naturales, maximizar el valor de los mismos, optimizar la inversión para obtener la máxima rentabilidad en beneficio y diseñar y desarrollar modelos de negocio que atraigan inversores. Este proyecto piloto de la Red Rural Nacional está financiado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) y cuenta con la asistencia técnica de Pirinea.
