Al contrario de lo que ocurre en España, donde la mayoría de la producción de biogás procede de la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos, en Alemania se apuesta por las actividades ganaderas y agrícolas como principales suministradoras de materia prima. También es testimonial en este país el biogás generado a partir de los desechos orgánicos derivados de la producción de alimentos.
Schmack Biogas y Strabag Umwelt, dos potencias mundiales
Entre los motivos que aducen algunas de las empresas que estarán presentes en IFAT para no centrar su actividad en todo lo que no provenga directamente de la agricultura y la ganadería, está “la composición cambiante de otras fuentes de energía, que dificultan de manera significativa los procesos de fermentación. Además, es necesario higienizar los alimentos caducados y otros restos de alimentos cocinados antes de la fermentación”.
La potencia industrial germana en este campo está dominada por empresas como Schmack Biogas, con 220 plantas repartidas por todo el mundo, y Strabag Umwelt, con 34 instalaciones. Entre las dos procesan casi 4 millones de toneladas anuales de residuos. Según datos del Observatorio de las Energías Renovables (EurObserv’ER), en 2007 la producción eléctrica con biogás en la UE alcanzó los 20.000 TWh, de los cuales casi la mitad correspondieron a Alemania.
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