“Las biomasas de madera como materia prima renovable que fija CO2, que tiene un poder calorífico susceptible de ser convertido en energía y que se mantiene a lo largo de sus procesos de transformación desde el monte hasta el mueble u otras aplicaciones, deben tener un incentivo único”. Así lo expresa Sheila Rodríguez a través de una nota de prensa, en la que añade que “así ocurre a nivel europeo, con independencia del momento en que se produzca su salida de la cadena de valor en el sector de la biomasa de madera al termoeléctrico; y en nuestra opinión, en su variación está el origen de la actual controversia”.
La crisis ha arrastrado al sector del mueble y empresas suministradoras
“La actual controversia” se refiere a las declaraciones y notas de prensa del sector de los fabricantes de tableros, acusando a la bioenergía de los males de esta industria e incluso de propiciar “riesgos ambientales y sociales”; y a la respuesta contundente de los productores de energía. Aserma, no obstante, deja bien claro que la disminución de biomasa recuperada destinada a la industria del tablero “no se debe al consumo energético o térmico, sino a la propia demanda que el sector tiene de material”. “En España –añade Rodríguez– existía una gran dependencia de la construcción, y esta cayó, lo que arrastró al sector del mueble y a las industrias suministradoras del mismo”.
En Aserma aseguran que sus asociados buscan la recuperación de fracciones de biomasa de madera y se dirige a los sectores que lo demandan. Reconocen que “en los últimos cuatro años, los precios a la baja y las calidades al alza que se exigen en el sector del tablero para su consumo han supuesto la pérdida de la viabilidad empresarial del sector de la gestión de biomasas de madera, y hace imprescindible la necesidad de la bioenergía incentivada en igualdad para su supervivencia”.
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www.aserma.org
