La apuesta por la biomasa se hará para y desde el sector agrario, ya que las ayudas irán dirigidas a la creación de infraestructuras para transformar la biomasa agrícola o forestal en energía. Esta medida concreta afecta sobre todo a pequeñas y medianas empresas, y tiene un presupuesto de dos millones de euros, según un comunicado de la propia Consejería.
Ayudas a cultivos energéticos y a biomasa forestal residual
Por otro lado, las ayudas también se destinarán a la implantación de cultivos energéticos perennes, con un presupuesto en este caso de 4 millones de euros. Los beneficiarios serán propietarios de explotaciones situadas en zona de regadío que realicen inversiones o gastos encaminados al cultivo de biomasa forestal, y se concretarán mediante el pago de una ayuda de 2.500 euros por hectárea.
Por último, en este mismo sentido, habrá ayudas para la extracción de biomasa forestal, es decir, los residuos forestales que se generan de la limpieza de montes en la región, con el fin de aprovechar dichos desechos para la producción de energías renovables. La ayuda, de 500 euros por hectárea, irá dirigida a propietarios de explotaciones silvícolas, y el objetivo es que 5.000 hectáreas se vean beneficiadas por esta inversión.
José Luís Martínez Guijarro, avanzó los pormenores de estas modificaciones del PDR el pasado viernes en Toledo, donde afirmó que tienen como principal objetivo “incorporar nuevas líneas de actuación en defensa de nuestros agricultores y ganaderos y en definitiva mejorar la situación de nuestro medio rural”. El PDR de Castilla-La Mancha, contó en un principio con fondos europeos por valor de 925 millones de euros, y podrá verse ampliado en 209 millones, 72 de los cuales provienen del chequeo médico de la PAC, 127 de la OCM del vino y otros 10 del Plan Europeo de Recuperación Económica.
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