Una vez que el Ministerio de Ciencia e Innovación dio el visto bueno al proyecto, el propio Enrique Díaz Barra confirmó que su Gobierno lo iba a apoyar “sin fisuras”, tanto en la construcción como en su equipamiento. Y la reunión del pasado miércoles es el primer resultado de ese impulso. Tras la misma, José Antonio Alonso confirmó a Energías Renovables que “las líneas de investigación diseñadas en el plan estratégico se centran tanto en biocombustibles sólidos como líquidos, ya que vamos a tener campos de actuación en ambos tipos”.
Cuenca, punto neurálgico para el desarrollo de la biomasa
El consejero de Agricultura y Medio Ambiente, José Luis Martínez Guijarro, presente en la primera de las reuniones, en la que se decidió la apuesta de su Gobierno por el centro, destacó que “cubrirá un importante aspecto en las tecnologías relacionadas con las energías renovables, en el uso de los biocarburantes y otros combustibles renovables con fines de transporte”. Además, añadió algo en lo que han insistido posteriormente otras autoridades, que la biomasa tiene un alto potencial en la provincia de Cuenca y que es un recurso energético de primer orden para potenciar el desarrollo industrial y rural.
El centro estará equipado con “dos laboratorios de referencia con alta capacidad de desarrollo de investigación básica y varias plantas experimentales de carácter demostrativo”, señalan desde el Gobierno de Castilla-La Mancha. La previsión es que el próximo año entre en funcionamiento, tras una inversión de 8 millones de euros, cuyos primeros 80.000 euros procederán de los fondos FEDER de la Unión Europea, cantidad necesaria para que eche a andar la fundación, que tiene prevista su constitución definitiva durante el mes de septiembre.
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