Iñaki Tejero, investigador responsable del proyecto y catedrático y director del Grupo de Ingeniería Ambiental de la UC, afirmó que “el primer escalón básico será la producción de microalgas con gran potencial, ya que, al ser organismos unicelulares, su crecimiento es mayor y la transformación y procesamiento de la materia orgánica es más fácil”. “No obstante”, prosiguió, “el estudio abarcará el análisis de distintos tipos de algas para determinar qué especies son las idóneas desde el punto de vista de su rendimiento y que sirvan para diversas aplicaciones”. Los investigadores diseñarán un reactor y un software para producir y hacer crecer a estas plantas acuáticas con un aprovechamiento óptimo de los recursos.
De los biocarburantes de segunda generación al biogás
Durante la firma del convenio entre la UC y Bioser se puso de manifiesto el carácter multidisciplinar del proyecto, que además de los usos energéticos con biocarburantes de segunda generación abordará otros relacionados con la alimentación animal y subproductos para la alimentación humana (extracción de proteínas como aditivos para productos alimenticios), la extracción de esencias o la elaboración de fármacos.
En torno a la iniciativa hay otra idea que está muy presente, la de lograr un método de producción y aprovechamiento óptimo, cerrando el círculo de la eficiencia. Y en esta meta también juega un importante papel otra fuente bioenergética, ya que incluye utilizar los residuos generados al procesar toda la biomasa en plantas de producción de biogás. Otro efecto positivo que destacan sus impulsores es el beneficio ambiental, tanto por el ahorro en el consumo energético como en la captación de dióxido de carbono (CO2) por parte de las algas.
También hay ventajas económicas, como destacó Fernando Rivas, uno de los responsables de Biobas: “lograr una reducción de costes es vital para la aplicación industrial del sistema”, de ahí que se busca la sinergia de los diferentes productos que comercializan las empresas implicadas, gracias a un análisis integral que realizarán los investigadores. En esta línea, otro de los firmantes del convenio, José Carlos Gómez Sal, vicerrector de Investigación y Transferencia del Conocimiento de la Universidad de Cantabria, afirmó que “este es un buen ejemplo de trabajo cooperativo y muestra la importancia de la investigación que realiza la UC a través de sus grupos, tanto los implicados directamente en esta iniciativa como otros relacionados con el Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (Ibbtec), que tratan de potenciar la transferencia del conocimiento”. “El acuerdo abrirá nuevas posibilidades para todos ellos”, concluyó.
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