Christian Bobbert, consejero de Agricultura y Medio Ambiente de la Embajada de la República Federal de Alemania, dejó claro desde la inauguración que “la biomasa es hoy la única fuente de energía renovable que puede abastecer de calor, electricidad y carburantes de forma sostenible”. Poco tardó José María Martínez, de la Unidad de Biomasa del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), en demostrar que en España, todavía, no se lleva a la práctica con rigor esta máxima.
Martínez lamentó que en España aún no hay un mercado potencial de la biomasa debido a que “las primas a la generación de electricidad mediante esta fuente de energía no la hacen viable económicamente”. Las conclusiones de la jornada inciden además en que se da la paradoja de que, aunque somos un país muy dependiente energéticamente, la mayoría de la biomasa se exporta a Europa, sobre todo a Italia y Reino Unido, debido a que allí las primas para la generación eléctrica son más altas, y por lo tanto, pueden pagar un precio mayor.
Estabilidad regulatoria y aprovechar otros mercados
La estabilidad de los marcos regulatorios es otra de las carencias que sufre la biomasa en España, por lo que fue también interesante conocer la aportación de Catharina Beyer, de la consultora Ecofys, que expuso el marco legal de las energías renovables en Alemania, integrado por la Ley de Energías Renovables del año 2000, el Plan para el Impulso del Mercado y la Ley para el Calor mediante Energías Renovables. En su intervención destacó, por encima de todo, el efecto positivo de la continuidad del apoyo estatal a las energías renovables, al margen de los distintos gobiernos que se han alternado en el poder.
Aparte de seguir esperando una mayor decisión y apoyo institucional, Antonio Gonzalo, responsable de Mercados de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom), manifestó que las pymes del sector de las bioenergías no pueden quedarse paralizadas ante esta situación, sino que tienen que abrir mercados y aprovechar las ventajas de la biomasa en utilidad, precio y costes. Gonzalo puso dos ejemplos de mercados para la biomasa térmica que se están desarrollando: la industria del deshidratado de forraje (de 9 a 15 millones de euros al año) y los colegios, donde hay unos 3.500 megavatios térmicos pendientes de cambio, con un volumen potencial de negocio de mil millones de euros.
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