El segundo objetivo consiste en optimizar los procesos y técnicas de obtención de pellets y en analizar el ciclo de vida del producto, desde la generación de los residuos agrícolas hasta su combustión en caldera, “lo que permitirá estudiar su viabilidad, tanto desde el punto de vista económico como ambiental”, asegura el equipo de investigación, encabezado por la profesora Montserrat Zamorano Toro.
Tecnologías de la información al servicio de los pellets
Pero el estudio va más allá de cuestiones de selección de materias primas y mejora de la producción, ya que también pretende hacer un análisis del posible mercado potencial del producto fabricado, con la finalidad de diseñar una herramienta que permita optimizar igualmente la logística de todo el sistema, para lo cual se utilizarán las nuevas tecnologías de la información.
El equipo científico colaborará con la empresa Energía Oriental, que cuenta con la primera planta española dedicada a la producción de pellets a partir de las podas del olivar, gracias a una inversión de 2,3 millones de euros, de los que 1,5 millones los ha aportado la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía. La instalación, con una capacidad de producción anual de 20.000 toneladas de pellets, realiza diferentes pruebas con otras materias primas diferentes al olivo, como el chopo, el almendro y el cardo.
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