“La primera causa del fracaso es la remuneración”, advierte el presidente de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom). “Necesitamos una remuneración un 20% más elevada que la actual para la generación eléctrica con biomasa –añade–, además de prioridad en el acceso a las redes de evacuación de la energía producida, y es que la generación de electricidad con biomasa es gestionable y esto debería de ser más valorado de lo que lo es actualmente”. Sin salir del ámbito político-administrativo, recuerda también los trámites a seguir para autorizar una planta, que en otros países europeos, “con dos o tres pasos lo tienen hecho en seis meses, y en España hay que pasar por más de ocho o diez trámites y autorizaciones distintos para obtener la autorización final, y esto puede durar más de 20 meses”.
2.000 MW en 2020, pero si se ponen los medios apropiados
Sobre las cifras y pronósticos que hablan de unos objetivos a la baja en el futuro Plan de Energías Renovables 2011-2020, opina que si realmente la biomasa aparece en un cajón de sastre con otras tecnologías, “demostraría la ceguera de los responsables de la política energética de este país”. En cifras concretas, habla de una apuesta de 2.000 MW eléctricos para 2020, pero “si se ponen los medios apropiados rápidamente para que las inversiones sean factibles y rentables, pues hay empresas decididas a invertir y la biomasa también está disponible”.
Durante la amplía entrevista, Javier deja caer otras propuestas, como la de instalar grandes centrales mixtas de producción de electricidad y calor cerca de zonas urbanas y legislar para que sea obligatorio el tender redes de calefacción distribuida, “y no permitir la aberración de las calderas individuales de gas, que inundan nuestras ciudades, haciéndonos absolutamente dependientes del gas y además sin posibilidades de cambio”.
Pellet, el combustible renovable del futuro
Javier Díaz habla también mucho de biomasa térmica, no en vano su asociación ha creado el Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa, de la que a finales de 2010 se obtendrán “datos fiables que seguro sorprenderán a muchos”, advierte. Por otro lado, reconoce que hay que “trabajar en la reducción de los costes de implantación para ser aún más competitivos, y esto se lograría con la instalación en España de más fábricas de calderas, que redujesen los costos de transporte que ahora soportamos, ya que muchas de vienen del centro y norte de Europa”. Otra cuestión que demanda es la rebaja del IVA a los pellets, “pues no es lógico que estemos pagando uno como el de los combustibles fósiles”.
En la actualidad, según datos que se aportan en la entrevista, existen 28 fábricas de pellets en España con una capacidad de producción de 500.000 toneladas, aunque la producción real está muy por debajo de esta cifra. Javier Díaz considera que el pellet es el “combustible renovables del futuro”, pero para que realmente sea así deben resolverse otras cuestiones. “Los sectores consumidores tradicionales de los productos forestales no dan para más –afirma–, y es por esto que los propietarios forestales y las empresas que trabajan en los montes esperan como agua de mayo que se desarrolle la bioenergía. Ello supondrá que las producciones forestales que ahora no se sacan de los montes saldrán para abastecer a las plantas de generación eléctrica y a las fábricas de pellets y astillas para uso térmico”.
