Avebiom recuerda que las fábricas de Portugal se encuentran en el centro/norte del país, en el corazón de la zona más forestal, y cerca de los puertos de Figueira da Foz y Aveiro. Muchas de esas fábricas cuentan con procesos eficientes, incluido el secado. Para el responsable de HRV, “pensando en la reducción de costes, es importante disponer de energía de gran potencia y/o de una fuente de calor cerca disponible para tal fin”. Pero hay más: “equipos que tengan piezas de recambio fáciles de encontrar y baratas y un buen diseño de la ubicación de los equipos para trabajar con seguridad y eficiencia”
Claves: depósitos intermedios, procesamiento versátil y buen software de control
Sobre el buen diseño, Veríssimo pone el ejemplo de “depósitos intermedios de material semiprocesado, de gran capacidad, que permiten realizar determinadas intervenciones sin detener la producción”. Y añade que, en un mercado de usuarios con diferentes necesidades, es importante también que la fábrica sea capaz de procesar diferentes tipos de maderas o que puedan producir diferentes formas de biocombustible a partir de biomasa.
Otras de las recomendaciones que hace Pedro Veríssimo como experto en la materia es contar con un buen software de control; “resulta imprescindible”, apostilla. Añade que se trata de “una herramienta esencial para las grandes fábricas: se controla el sistema de detección y extinción de incendios, se evitan los atascos en las cintas transportadoras que reducen la productividad y se elimina o minimiza la presencia de recursos humanos en lugares peligrosos, al permitir operar de forma remota”. “El software permite la toma de datos y optimizar el trabajo de las máquinas y hacer el proceso energéticamente más eficiente”, concluye Pedro.
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