El diario levantino recoge que la instalación prevé recortar el coste de amortización (ha supuesto una inversión de 12.000 euros) a menos de tres años, debido a que la panificadora ha obtenido una subvención del 40% de la Agencia Valenciana de la Energía. La caldera se ha instalado en el horno de mayor capacidad, pero ya se piensa en adaptar también los otros dos que siguen funcionando con gasoil. Según cálculos de la panificadora, con los tres hornos funcionando con biomasa, la previsión es que se ahorren unos 36.000 euros al año en combustible.
Ahorro, menos contaminación y combustible a mano
En Nava, localidad de Asturias, están igual de satisfechos con la caldera de biomasa (en este caso utiliza astillas) que hace años montaron en el colegio público San Bartolomé. Tanto es así, que el Ayuntamiento, que ha constatado el ahorro que para las arcas municipales supone la instalación renovable del centro escolar, piensa repetir la misma experiencia en el Museo de la Sidra y en la sede de la Mancomunidad de la Comarca de la Sidra.
En una noticia aparecida en La Nueva España, el alcalde de Nava, Claudio Escobio, explica las razones para apostar por este tipo de calefacción: “supone un ahorro de energía, es menos contaminante y hay un proveedor en el concejo que suministra el combustible y que además limpia y mantiene los montes”. Ese proveedor es Agroforestal Nava, empresa que produce combustible para calefacción y electricidad a partir de madera de los montes de Astrurias, bien sea de clareos y leñas o de desbroces y podas.
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