El estudio, dado a conocer a través de Europa Press, destaca la ventaja que tiene la biomasa lignocelulósica por sus múltiples aplicaciones, tanto para la producción de biocombustibles sólidos para usos térmicos como para generar electricidad, fabricar biocarburantes de segunda generación o producir biocombustibles gaseosos, incluido el hidrógeno. Hasta la fecha, como cultivos tipos se han elegido el cardo y el centeno para barbechos de secano y el chopo en sistema de cultivo de alta densidad y turnos cortos de rotación (2-3 años) para barbechos de regadío o de una muy alta pluviometría.
El paso de 190.000 a 71 millones de toneladas
Por otro lado, el Ente Regional de la Energía de Castilla y Léon (Eren) ha cuantificado en 71 millones de toneladas al año el potencial de obtención de biomasa en la región. En este marco, la provincia de León aporta el 13% del total (9,3 millones de toneladas). En la actualidad, en Castilla y León se aprovechan con fines bioenergéticos unas 190.000 toneladas al año, cifra que según el Eren está “muy por debajo del gran potencial de biomasa real que existe en la región”.
Las principales fuentes de procedencia (seis de cada siete toneladas) son los residuos ganaderos, los cultivos energéticos y la biomasa forestal. Según el trabajo elaborado por el Eren, la región puede producir 20 millones de toneladas al año a través de la biomasa forestal, 8 de restos agrícolas, 19 de cultivos energéticos, 21 de residuos ganaderos, uno de los de la industria agroalimentaria, otro de los de las industrias de la madera y otro de biomasa urbana.
Las tipologías potencialmente más productivas en la provincia de León son, por orden de prioridad y productividad, los residuos ganaderos (3,5 millones de toneladas), los cultivos energéticos (2,3 millones) y la biomasa forestal (1,9 millones).
Más información:
www.eren.jcyl.es
