El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana ha cerrado recientemente la fase de audiencia pública del borrador del Plan Nacional de Renovación de Edificios (PNRE), un documento que debe guiar la transformación del parque edificado español hacia un modelo de cero emisiones en 2050. En este proceso, finalizado el pasado 13 de diciembre, Andimat ha presentado un documento de alegaciones en el que reclama un mayor nivel de ambición técnica y una mayor certidumbre financiera para garantizar el éxito del plan.
Desde la asociación se valora positivamente que el PNRE reconozca el papel clave del aislamiento térmico en la eficiencia energética y la descarbonización de los edificios. Sin embargo, Andimat considera que el planteamiento actual resulta insuficiente y pide reforzar y concretar medidas que permitan obtener resultados más sólidos y duraderos. En este sentido, la entidad plantea la necesidad de revisar y endurecer las exigencias del Código Técnico de la Edificación en materia de ahorro energético, así como de establecer Normas Mínimas de Eficiencia Energética también para los edificios residenciales. A ello se suma la demanda de un esquema de apoyo financiero y fiscal más previsible y accesible, que tenga en cuenta la vida útil real de los materiales aislantes y refuerce el papel de las ventanillas únicas de rehabilitación como instrumento de acompañamiento al ciudadano.
Confort pasivo y pobreza energética
Aunque la lucha contra la pobreza energética es uno de los ejes centrales del PNRE, Andimat considera que las estrategias actuales se quedan cortas. La asociación defiende que la reducción de la demanda energética a través de la mejora de la envolvente del edificio es una herramienta decisiva para garantizar condiciones adecuadas de confort en las viviendas, especialmente en los hogares más vulnerables.
A su juicio, los coeficientes de eficiencia hoy recogidos en la normativa técnica no son lo suficientemente exigentes y deberían alinearse con valores de transmitancia térmica más rigurosos. Este enfoque permitiría reducir de forma efectiva el consumo energético y avanzar con mayor rapidez hacia los objetivos europeos de descarbonización. Además, Andimat reclama que los Certificados de Ahorro Energético de carácter social computen el ahorro generado durante toda la vida útil del aislamiento, para facilitar rehabilitaciones profundas en viviendas vulnerables y hacerlas económicamente viables.
La asociación también insiste en la necesidad de desplegar con rapidez las ventanillas únicas de rehabilitación, mejorando la información disponible y agilizando los trámites administrativos, un aspecto clave para que las ayudas lleguen a quienes más las necesitan.
Dinamizar la rehabilitación y dar estabilidad al sector
En el ámbito regulatorio, Andimat propone que las Normas Mínimas de Eficiencia Energética se extiendan de forma obligatoria al parque residencial, y no solo al sector terciario. Establecer fechas claras de aplicación, verificables en momentos clave como la compraventa o la concesión de licencias, serviría -según la asociación- como motor para impulsar una rehabilitación cuya tasa actual sigue siendo baja.
La financiación es otro de los puntos críticos señalados en las alegaciones. La proximidad del fin de los fondos Next Generation, previsto para junio de 2026, está generando incertidumbre en el mercado, tanto por la posible falta de fondos como por la ausencia de información sobre una eventual ampliación de plazos. En este contexto, Andimat considera esencial prorrogar las deducciones fiscales por rehabilitación energética y reformar el sistema de CAE para que refleje el ahorro real a lo largo de décadas, y no solo en el primer año tras la obra.
Finalmente, la asociación subraya la importancia de garantizar la calidad de las intervenciones mediante sistemas de control más robustos, inspecciones en obra y la creación de un registro nacional de empresas habilitadas. Solo con un marco estable, previsible y técnicamente exigente, concluyen, será posible alcanzar el objetivo de rehabilitar más de 1,37 millones de viviendas antes de que finalice la década, tal y como prevé la planificación energética nacional.
