El estudio compara dos posibles caminos. El primero pasa por mantener el ritmo actual de descarbonización -el llamado "escenario tendencial"-, y el segundo por apostar decididamente por un modelo de "cero emisiones", basado en energías renovables, rehabilitación de viviendas y sistemas de climatización eficientes.
Aunque el escenario más ambicioso exige un mayor esfuerzo inicial, resulta mucho más rentable a largo plazo, señalan desde la Plataforma por la Descarbonización del Calor y el Frío. Por su parte, el modelo tendencial requiere menos inversión inmediata, pero implica mayores costes operativos en energía y emisiones.
Según el informe, el escenario de cero emisiones supondría una inversión media anual de 20.000 millones de euros durante los próximos 25 años, repartidos entre la renovación de edificios y el cambio de sistemas de calefacción y agua caliente. Sin embargo, esta apuesta permitiría reducir significativamente el consumo energético (hasta un 51,9% menos) y las emisiones de CO2 (hasta un 65% menos) en comparación con el escenario continuista, detalla el informe.
¿Quién paga la transición?
Desde la Plataforma explican que la financiación debería repartirse entre sector público y privado: aproximadamente el 61% de la inversión sería privada, mientras que el 39% restante correspondería al Estado, mediante ayudas directas y mecanismos de financiación. El objetivo es asegurar que el esfuerzo sea progresivo y no excluya a los hogares con menos recursos.
Un parque residencial aún dependiente de combustibles fósiles
El reto es considerable ya que, actualmente, casi el 70% de las viviendas principales en España siguen utilizando sistemas basados en combustibles fósiles. Cambiar esta realidad implica sustituir millones de equipos de calefacción y mejorar la eficiencia energética de los edificios. Los autores del informe plantean intervenir en hasta 9,7 millones de viviendas, incluyendo todas aquellas en situación de pobreza energética, frente a los 7,1 millones contemplados en un escenario menos ambicioso y continuista.
Más allá del ahorro
Por otra parte, más allá del ahorro, la transición energética del parque residencial tiene múltiples efectos estructurales en la economía, como el impulso a la industria y al empleo local, especialmente en rehabilitación e instalación; la reducción de la dependencia energética exterior; la mejora de la calidad del aire y de la salud pública; y la disminución de las desigualdades al actuar sobre hogares vulnerables. En conreto, el informe destaca que una parte clave de la inversión debe destinarse a combatir la pobreza energética, garantizando viviendas dignas y accesibles para toda la población.
El informe concluye que retrasar la acción no reduce costes, sino que los traslada al futuro, encareciendo la transición y aumentando las desigualdades. En un contexto de aumento de temperaturas y fenómenos climáticos extremos, la transformación del parque residencial se presenta como una necesidad urgente. Por ello, desde la Plataforma por la Descarbonización del Calor y el Frío instan a establecer señales regulatorias claras, reforzar la financiación y priorizar las actuaciones con mayor impacto social.
