Future Motors ha ampliado su gama de productos con la tecnología de reluctancia conmutada híbrida y con un nuevo producto, el Future Motor Smart Drive TM para controlar cualquier motor eléctrico de la manera óptima y eficiente. Esta nueva tecnología, que aterriza en el mercado nacional, permite a Future Motors ampliar su gama de motores ultra eficientes pudiendo dar servicio a motores de entre 0.5 kW y 315 kW. Los nuevos motores, de alta eficiencia, son capaces de funcionar con un par constante en un amplio rango de velocidades lo que les convierte en la opción ideal en aplicaciones que requieren velocidad variable y par constante. Además, la incorporación del nuevo variador de última generación, el Future Motors Smart Drive consigue el control óptimo e inteligente, en función de las condiciones del entorno. Con esta nueva solución, la compañía da un paso adelante y ofrece servicio a un número mayor de aplicaciones industriales como los bombeos hidráulicos o las torres de refrigeración.
Según estimaciones internas, los más de 1.500 motores instalados hasta la fecha están logrando un ahorro energético conjunto de alrededor de 30.000 MWh al año, lo que equivale a más de 5 millones de euros anuales en costes eléctricos evitados. Teniendo en cuenta este dato, el impacto acumulado en los próximos cinco años permitiría alcanzar los 25 millones de euros en ahorros para las compañías, una cifra que refleja no solo el potencial económico, sino también la sostenibilidad de esta tecnología.
Future Motors ofrece un servicio 360 con soporte integral a lo largo del proceso que incluye asesoramiento, acompañamiento, suministro, instalación, puesta en marcha, verificación de ahorro, gestión de costes y la gestión de Certificados de Ahorro Energético (CAEs) como una parte más del servicio permitiendo a sus clientes monetizar los ahorros obtenidos, reducir el tiempo de retorno de su inversión y medir los ahorros energéticos medios que se sitúan entre el 40 y el 60%. La Certificación de Ahorro Energético (CAE) juega un papel clave, ya que permite dar trazabilidad y reconocimiento oficial a los ahorros conseguidos además de suponer una ventaja competitiva para la organización al mejorar sus resultados y reforzar su imagen de sostenibilidad. Gracias a este mecanismo, las empresas no solo reducen su factura eléctrica, sino que también pueden monetizar sus ahorros energéticos, realizar su aportación de forma tangible a la reducción de emisiones de CO 2 y contribuir de forma verificable a los objetivos nacionales de eficiencia hacia un modelo energético más sostenible. A más eficiencia, menos desperdicio energético y mayor optimización de costes.
