En Badi Coffee Roasters (BADi), la preocupación por preservar los ecosistemas se aplica en todas las fases del proceso. “Trabajamos con productores que integran el café dentro de sistemas agroforestales, combinando el cultivo con árboles frutales y/o madereros. Esta forma de producir bajo sombra, a diferencia de los cultivos intensivos bajo sol, favorece la salud del cafetal y, al mismo tiempo, enriquece y protege el ecosistema”, nos cuenta Daniel Díaz, fundador junto con Mariano Barbolla, de BADi. “También valoramos especialmente la reinversión que hacen en sus comunidades, ya sea en educación, salud u otros proyectos sociales”, añade.
Actualmente, estos dos emprendedores madrileños trabajan con cafés de El Salvador, Nicaragua, Kenia, Colombia y Etiopía, aunque el origen depende de la temporada de cosecha ya que, como solo trabajan con cafés de última cosecha, van rotando cada tres o cuatro meses. Pero siempre lo traen de “regiones donde la trazabilidad y el trabajo directo con productores es más transparente”, afirma Daniel. “En cambio, hay orígenes, como Brasil, que, pese a su popularidad, no formarán parte de nuestro catálogo mientras su modelo de producción siga dependiendo de prácticas poco sostenibles (deforestación, cultivo a pleno sol o uso intensivo de químicos)”, añade.
BADi se ha unido, además, a la iniciativa Clean Ocean. Gracias a ella, cada vez son más los cafés que les llegan en barco de vela. “Transportar café en veleros de carga nos pareció una idea tan visionaria como necesaria: reduce drásticamente la huella de carbono y evita los impactos negativos del transporte marítimo convencional, como el ruido submarino o los choques con fauna marina”, explican.
Una vez en Alpedrete, tuestan el café en sus instalaciones con una tostadora alimentada con electricidad de origen exclusivamente renovable, fundamentalmente eólica y solar. “Tostamos cada semana, ajustando las cantidades a la demanda de los próximos días y así garantizar que el cliente reciba el café siempre fresco”, dice Daniel. Luego lo venden en la tienda de Alpedrete, desde la que también hacen envíos a toda España, que llegan en un plazo de entre 44 y 48 horas, según el destino.
“Desde el principio quisimos que BADi reflejara coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, y eso incluye reducir al máximo nuestra huella de carbono. Así entendemos en BADi el café de especialidad, un producto de calidad, fresco, artesanal y sostenible”, concluyen los dos socios, que antes de fundar esta empresa habían Green Coffee House, un marketplace que conectaba productores de café verde con tostadores en Estados Unidos.
Daniel y Mariano descartan, de momento, abrir nuevas tiendas. Su objetivo es seguir creciendo, pero a través de colaboraciones con cafeterías de especialidad de toda la comunidad de Madrid.
Y si fuese en lenguas vernáculas, buahh, sería total.
