Con datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el portal inmobiliario Brainsre señala que España ha logrado reducir un 10% el consumo energético residencial entre 2020 y 2023, pero solo el 1,1% del parque de viviendas cuenta actualmente con la calificación energética A, la más eficiente. Y antes de mayo de 2026 hay que adaptar la normativa española a la nueva directiva comunitaria, lo que obligará a rehabilitar más de ocho millones de viviendas.
La tasa actual de rehabilitación energética apenas alcanza el 0,08 % del parque total español, lejos del 2% anual que marca la Comisión Europea como objetivo mínimo. Países como Francia (2,01 %), Alemania (1,49 %) o Italia (0,77 %) están muy por delante en esta materia.
La Fundación Renovate Europe estima que, si todos los hogares europeos adoptaran medidas de eficiencia energética, podrían alcanzarse ahorros de hasta 312.000 millones de euros anuales en 2050, tanto en costes energéticos como en salud pública y productividad.
Catalizador del mercado
Felipe Reuse, director general de de Property Partners, firma especializada en la gestión de propiedades residenciales y comerciales, resalta que “la transición energética no es una tendencia: es una necesidad urgente”. Y se muestra convencido de que “2026 será el año que redefina el valor real de una vivienda”.
“La nueva normativa europea va a actuar como un catalizador del mercado. Muchos propietarios, especialmente de viviendas antiguas, se van a enfrentar a la disyuntiva de invertir en la rehabilitación energética de su propiedad o vender”, explica. “Nuestra experiencia nos indica que una parte relevante de esos propietarios optarán por vender”. Y esto, añade, generará oferta y oportunidades tanto para compradores como para quienes apuesten por la renovación energética.
Una vivienda eficiente puede ahorrar hasta un 60% en consumo energético e incrementar su valor hasta un 12%, según datoas del sector.
