Un CAE es un documento electrónico que valida el ahorro de energía conseguido tras implementar una medida de eficiencia energética. Este mecanismo, en vigor desde 2023, ha impulsado ya miles de actuaciones que han generado un ahorro de 1,5 TWh anuales, evitando la emisión de medio millón de toneladas de CO₂ en su primer año completo de funcionamiento, según informa el operador independiente Delcae.
El transporte, junto con la industria, es protagonista de este avance: "solo en el sector del transporte ya se han certificado más de 850 GWh en medidas de eficiencia como la electrificación de flotas, la movilidad compartida, los neumáticos de bajo consumo o la telemetría inteligente”, añaden.
El sistema permite a las empresas que invierten en eficiencia certificar y monetizar cada kWh ahorrado. Cada CAE equivale a 1 kWh de ahorro anual, y se puede vender a las comercializadoras que deben cumplir objetivos de eficiencia. De esta manera, las empresas no solo reducen su consumo, también generan ingresos adicionales.
El éxito es real, aseguran desde Delace, pero el potencial es aún mayor. De acuerdo con la compañía, “nuevas medidas, como elementos aerodinámicos o transporte a demanda, pueden convertirse en fichas estándar y acelerar la eficiencia energética del sector”.
La nueva Directiva (UE) 2023/1791 relativa a la eficiencia energética, que entró en vigor en octubre de 2023, aumenta los objetivos de eficiencia energética de la Unión Europea en un 11,7 % para 2030, en comparación con las previsiones de 2020. En términos absolutos, el consumo de energía primaria y final de la Unión no debe superar en 2030 los 992,5 y 763 Mtep, respectivamente.
Muy buena noticia, la transición debe hacerse sin prisa pero sin pausa, a ser posible con medidas de estímulo más que punitivas. Ahora bien, lo importante es potenciar el ferrocarril y electrificar la flota. Los millones de km que recorren los camiones, los puertos sin acceso ferroviario, etc... Nos pasan factura cada día. El corredor del mediterráneo será una gran revolución en este sentido. No olvidemos que China avanza a pasos agigantados en la renovación de su flota electrificada, ya hay ciudades que tienen miles de buses eléctricos, y los camiones no le van a la zaga. Por no hablar de su tren de alta velocidad. No podemos dormirnos.
