El proyecto está siendo desarrollado por un consorcio liderado por la empresa Ocean Oasis, en el que participan el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), la Plataforma Oceánica de Canarias (Plocan), la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, elittoral - Estudios de Ingeniería Costera y Oceanográfica y el Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria. Cuenta con un presupuesto aproximado de 10 millones de euros, de los cuales 5,9 millones son cofinanciados por el Programa LIFE de la Agencia Ejecutiva Europea de Clima, Infraestructuras y Medio Ambiente (Cinea), en el marco del subprograma de Economía Circular y Calidad de Vida. DesaLIFE -explican sus impulsores- constituye "un paso decisivo hacia una nueva generación de plantas desaladoras sostenibles, al integrar la energía de las olas como fuente primaria para la producción de agua potable, eliminando por completo el consumo eléctrico y las emisiones de CO₂". El proyecto permitirá validar y desplegar la tecnología desarrollada por Ocean Oasis, y se postula como solución de autosuficiencia hídrica para Canarias y motor de creación "de capacidades industriales locales vinculadas a la economía azul".
El discurso de Ocean Oasis
«DesaLIFE se fundamenta, como proyecto estratégico, en su contribución directa a los ejes prioritarios del Gobierno de Canarias: sostenibilidad, economía azul, energía, salud y bienestar, formación profesional e industrias emergentes. El proyecto está alineado con la Agenda Canaria 2030 y la Estrategia de Especialización Inteligente (RIS3 ampliada), favoreciendo la descarbonización, la eficiencia energética, la protección de los recursos hídricos y la transferencia de conocimiento tecnológico. De esta forma, DesaLIFE, consolida su papel como iniciativa clave en el ámbito de la desalación offshore y la economía azul para Canarias»
La solución desaladora propuesta por Ocean Oasis consiste en el empleo de boyas flotantes que utilizan únicamente electricidad producida por la energía del oleaje para impulsar el agua de mar a través de un sistema de ósmosis inversa, sin conexión a la red eléctrica ni combustibles fósiles. El agua dulce producida en alta mar se transporta a tierra mediante tuberías flexibles, integrándose en la producción de las desaladoras insulares. El sistema ha sido validado en el proyecto ReWater desarrollado por Ocean Oasis en el marco del programa europeo EIC Accelerator. La empresa estima que producirá una media de 2.000 m³/día de agua dulce, equivalente al consumo diario de unas 15.000 personas.
Próximos pasos
El consorcio avanza ahora hacia la "fase de implementación industrial de la tecnología undimotriz", través de la cual quiere reforzar (1) la colaboración con agentes locales y (2) la difusión internacional de resultados "para maximizar el impacto positivo en Canarias y otros territorios insulares". En este contexto -avanzan desde Ocean Oasis-, destaca la construcción local de la primera unidad a escala real, llamada Theia, que será fabricada íntegramente en Canarias. Theia pretende validar la solución desarrollada por Ocean Oasis "y abrirá -adelantan- el camino hacia su replicabilidad y despliegue internacional, consolidando al archipiélago como referente mundial en desalación sostenible y economía azul".
La denominación “Estratégico para Canarias” implica una tramitación administrativa preferente y la reducción de plazos administrativos, así como un servicio de asesoramiento para el acceso a fuentes de financiación y acompañamiento por expertos en el desarrollo.
