Escribe el libro 'Amanecer sin Almaraz' cerca de la propia central…
Después de viajar a Francia, me vengo a vivir a Navalmoral de la Mata, a 14 kilómetros de la central nuclear de Almaraz. Nada más llegar, la reacción primera es querer irme de aquí porque no quiero estar al lado que me va a poner en peligro constantemente en caso de accidente y que desde luego, la contaminación es cotidiana, aunque no sepamos de ella y nos la oculten.
Pero me quedo y empiezo a preguntar quién está moviéndose en Extremadura y aquí aparece Adenex (Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura) a principios de los 80 que, aunque parezca mentira, se creó con el objetivo antinuclear. Ahí encuentro un equipo de gente sensacional donde había médicos, físicos, ingenieros, expertos, ingenieros en energías renovables… Incluso algunos compañeros fueron los primeros que montaron con empresas renovables en los años 80 tanto en eólica como fotovoltaica.
Ya a finales de los 90 empezamos a divulgar las energías renovables en Extremadura a través de la creación de una red de escuelas para que en los tejados pudiera haber al menos agua caliente térmica. Y a día de hoy ya las energías renovables ya son una realidad desde luego aplastante.
¿Y qué se relata en el libro?
En el libro se relata perfectamente la historia de Almaraz desde el año 1981 hasta el año 2025 y cómo realmente ha podido llegar hasta nosotros por el impulso de un lobby de las empresas monopolistas que realmente están controlando todo el sistema eléctrico español. Cuando se llegó ya a la conclusión de que las renovables no eran una alternativa, sino una realidad porque estaban ya instaladas e incluso eran mucho más baratas que cualquier otra fuente de energía, descubrimos que el gobierno regional y el estatal acuerdan con las eléctricas multinacionales del sector eléctrico, que son las dueñas de Almaraz y de otras centrales de casi todas en España, que van a tener prioridad para instalar la fotovoltaica allí donde quieran y en cualquier sitio y sin límite ninguno. De la provincia de Cáceres se ha adueñado Iberdrola y de la provincia de Badajoz se ha adueñado Endesa, las dos grandes propietarias de Almaraz. Es una especie de chantaje porque como las nucleares van a cerrar pues os vamos a dar prioridad para seguir ganando dinero, cediendo todo el territorio y con prioridad. Y esa prioridad lo que ha hecho es hundir en la miseria a todas esas posibilidades de trabajo de pymes que son locales y que realmente sí iban a aportar empleo.
¿Qué implicaría una prórroga de Almaraz?
Lo que pasa aquí es que encontramos un lobby energético que sigue diciendo que las nucleares pueden continuar 50, 40, o 30 años más, independientemente de que todo el mundo sabe, y más las propietarias y los que trabajan en ella, que son industrias que tienen fecha de caducidad. Tienen una fecha de caducidad aunqu han podido quizás aumentarla cambiando determinadas piezas esenciales. Estamos asistiendo realmente al final de la era del átomo a nivel mundial. En la Unión Europea no hay una política energética común, sino que ha dejado que cada país establezca su política. España cerró primero el carbón que teníamos porque había muy poca cantidad y de muy mala calidad, e incluso le teníamos que comprar carbón a Alemania. Lo segundo era el parque nuclear porque realmente hay muy pocas centrales en España. De las 10 que estaban en funcionamiento, tres ya han cerrado y el resto son las que aportan realmente al sistema eléctrico, pero ya hemos visto que en muchos casos incluso de las siete que están en activo, a veces han parado cuatro y no nos hemos quedado sin luz, es decir, que no nos hemos quedado sin energía, sin electricidad, que es lo que proporcionan.
Ahora el lobby decide que como no hay opción a tener una nueva central nuclear en el momento que se cierren, decide que van a ampliar las actuales. Eso en un país democrático no se decide en la prensa con publicidad y a diario en los medios de comunicación con mensajes de que se va a perder empleo, que nos vamos a quedar sin luz, que realmente va a volver otro apagón… Mientras sea política de Estado, al gobierno actual lo que le pedimos es que defienda su política de Estado. Ya no como partido, sino como política propia que se ha aprobado y reconocido en la Unión Europea.
¿Cuál es el clima social de la comarca en la que vive?
Cuando estamos hablando del empleo local, de la central nuclear de Almaraz nos están hablando que vamos a perder 4.000 puestos de empleo en Extremadura sin la central nuclear, cuando la realidad es que Almaraz tiene 800 empleados y 300 son de Iberdrola como personal fijo de Iberdrola. Tanto el comité de empresa de Iberdrola como los trabajadores saben que ese final tiene que llegar, que son industrias que tienen un final. El problema está en los 500 trabajadores de todas las empresas subcontratadas que tiene Almaraz, que tiene Iberdrola.
Esa gente, cuando se las contrata para trabajar en Almaraz, la gran mayoría son gente joven y que ya prácticamente se han jubilado, es decir, casi todos los que empezaron a trabajar en Almaraz están jubilados. Los que siguen trabajando en esas subcontratas son los que están teniendo problemas de negociación con sus propios sindicatos y comités de empresa, con las empresas cuando les preguntas: ¿qué va a ser de nosotros?
La población, la gente que vivimos aquí, sabemos que es una empresa que no tiene 4.000 trabajadores, que tiene 800. Y sabemos además que Navalmoral de la Mata ha creado un polígono industrial de 400 hectáreas precisamente hace 15 años para amortiguar el cierre de la central nuclear de Almaraz, pero que nunca se había desarrollado y estaba casi abandonado y en la ruina. ¿Qué ha pasado? Que como ya se sabe el fin de la central, se ha decidido que no queda más remedio que montar industrias, y ya se han montado dos industrias. Pero se tienen que montar más porque la central nuclear de Almaraz está situada en una comarca y en una zona absolutamente privilegiada y estratégica en España con conexiones norte-sur, e incluso con Portugal y con Valencia. Y es que ya hay incluso alguna industria creada que tiene más trabajadores y más empleos que la propia central nuclear.
La gente aquí todo esto que estoy diciendo lo conoce, lo sabe porque vivimos aquí todos, sabemos que nuestros vecinos son los que trabajan en una u otra industria. Por eso nosotros decimos siempre que aquí la población sigue siendo antinuclear.
