¿Qué es esta comunidad energética?
Es una comunidad energética transfronteriza entre España y Portugal. Fue creada en el año 2017 e impulsada desde su creación por la Agrupación Europea de Cooperación Territorial Duero, que es una entidad también transfronteriza que está ubicada en la frontera de las provincias de Salamanca y Zamora, y de los distritos de Braganza y Guarda de Portugal. Está conformada fundamentalmente por entidades locales, por ayuntamientos, de un lado y de otro de la frontera, y por empresas y particulares, personas físicas y personas jurídicas de los pueblos que integran la propia comunidad energética.
La creamos con el objetivo de que la energía fuera para el pueblo. De hecho, nuestra comunidad energética se llama #energíaparaelpueblo. Lo que queríamos era gestionar y autoconsumir la energía que se producía en el territorio, es decir, convertir nuestro territorio en una economía circular en torno a la energía. Esta comunidad energética está basada en la generación de energía eléctrica a través de instalaciones de autoconsumo colectivo de instalaciones fotovoltaicas.
Nuestra comunidad energética, además de ser una comunidad energética para consumir, también es comercializadora de electricidad. Nosotros producimos electricidad, autoconsumimos esa electricidad y la electricidad que no consumimos la vendemos al mercado. Por lo tanto, toda la riqueza que se genera en nuestro proyecto queda fijada al territorio. Y además los recursos económicos resultantes de la venta de esos excedentes de energía también quedan fijados al propio territorio porque son de la propia comunidad energética. Y como somos una cooperativa, y además también por estatutos, no podemos tener beneficios económicos. Por lo tanto, siempre se busca abaratar el coste de la energía autoconsumida o en generar beneficios sociales para la comunidad energética.
¿Cuándo comienza este proceso?
En el año 2017 fuimos 17 municipios los que iniciamos la comunidad energética, todos miembros de la Agrupación Europea De Cooperación Territorial Duero-Douro (AECT). Estábamos irrumpiendo en un mercado complejo que es el mercado eléctrico que además no está pensado para llevar a cabo actividades económicas con un carácter claramente social como es el nuestro, sino que está realmente pensado para los grandes oligopolios, que las cinco grandes compañías energéticas que manejan todo el mercado en la península ibérica. Íbamos a entrar en un mercado muy complejo, pero con una capacidad enorme de poder gestionar y garantizar ahorros a nuestros propios miembros, porque nosotros íbamos a comprar la energía y a suministrarla a todos los miembros de la comunidad energética a precio de coste, es decir, al mismo precio que la comprábamos, sin beneficios. Con un margen comercial de cero.
Empezamos a poner en marcha en el año 2018 tres instalaciones como proyectos piloto para ver cómo el mercado reaccionaba ante nuestra irrupción con un proyecto de autoconsumo colectivo. Es decir, nosotros producimos electricidad, autoconsumimos, los excedentes los vertemos a la red y directamente los cobramos porque tenemos la comercialización. En esto fuimos los únicos en España que lo hacíamos en ese momento.
No fue hasta el año 2021 cuando conseguimos que estas tres instalaciones estuvieran en funcionamiento. Y es que durante estos tres años la administración autonómica no nos dio autorización de explotación. sin ni un solo requerimiento, de una instalación de 15 kW establecida en un tejado municipal, cuando ni siquiera es obligatorio la autorización de explotación. Todas las instalaciones las hacíamos de menos de 15 kW para que no nos tuvieran que dar punto de conexión a la red. Por lo tanto, no pueden poner ninguna pega, pero las ponen. Sí, las ponen y se buscan las excusas para poner la traba.
Una vez tenemos en marcha esas tres instalaciones, iniciamos la puesta en marcha de 40 instalaciones más. A la vez íbamos haciendo la labor de informar de qué es una comunidad energética, de cómo funciona, de cómo se toma la decisión, etcétera, en los pueblos y a los vecinos, a las empresas, a los ayuntamientos... Y se fueron incorporando muchos más, cientos por cientos. En esas 40 instalaciones en la provincia de Zamora durante más de un año la comunidad autónoma no nos dio ni una sola autorización administrativa. Y en reuniones con la delegación territorial de Zamora se nos dijo que teníamos que meter otra empresa de electricidad en el proyecto. Lo siguiente que hicimos fue ir a la fiscalía. En una semana tuvimos todas las autorizaciones administrativas. Después de esas 40, que ya están todas ellas en marcha, ejecutamos 107 instalaciones nuevas más. Actualmente estamos ejecutando 80 instalaciones más. Ahora mismo ya hay pueblos en los cuales, cuando acabemos estas instalaciones, se estará generando más energía de la que se consume.
Nosotros no nos hemos ocultado. Este es un proyecto que está basado en conseguir la independencia energética y en generar tanta energía como la que consumamos. Y con una desconexión de esas grandes compañías. Ahora mismo hay más de 100 municipios integrados ya en la comunidad energética y cerca de 2.000 personas.
¿Cómo ha sido el proceso de convencer a los vecinos y vecinas?
Muy difícil. A día de hoy sigue siendo difícil porque lo que no se ve es difícil de creer. Es muy difícil de creer que yo te diga que el precio de la energía para los próximos 25 años, sin que tengas que invertir nada, va a ser prácticamente a cero. Somos una comunidad energética que ha nacido de la iniciativa pública de los ayuntamientos.
No tenemos que tener margen comercial, no tenemos que tener otros objetivos que no sean sociales. Hemos conseguido hacer la inmensa mayoría de las instalaciones con financiación pública que evidentemente tiene que redundar en beneficios sociales.
Convencemos demostrando. Tenemos una gran ventaja, eso sí es verdad y es que nada más empezar a generar electricidad y a autoconsumir, la factura de la electricidad se rebaja, por ejemplo, un 94 % como ocurre en Manzanal de Arriba (Zamora), donde pusimos uno de los tres primeros proyectos. Cuando lo ven ya sí que lo creen.
Luego hay poblaciones más grandes, con más habitantes y población más joven como Macotera (Salamanca) donde han entrado de golpe 154 personas a formar parte de la comunidad energética, junto con el ayuntamiento y junto con otra cooperativa agrícola. Vamos a hacer allí dos instalaciones de 75 kW.
¿Es un modelo que podría replicarse en otras zonas de España?
No solo se podría replicar, es que se debe replicar. Es una oportunidad muy tangible para el mundo rural. Nuestro modelo encaja a la perfección en la inmensa mayoría del mundo rural de todo nuestro país y del país vecino también. El empoderamiento del pueblo hoy en día sí que es posible y la energía es lo que da lo que da y quita la posibilidad de tomar decisiones. Los conflictos bélicos del último siglo o siglo y medio, y los actuales vienen determinados en gran medida por el control de la energía a nivel mundial. Nosotros estamos a muy pequeña escala, pero estamos intentando poder tomar las decisiones de nuestro territorio para ser dueños de nuestra propia energía.
