¿Podría explicarnos cómo nace esta idea?
Personalmente he estado muy involucrado prácticamente casi a todos los niveles. La historia surgió a raíz de la subasta que hubo en el año 2022 y que quedó desierta porque los precios que se ofertaron estaban por encima de los que fijaba el Ministerio, aunque nunca los supimos. No supimos cuál era el nivel de referencia. No hubo una comunicación adecuada entre los distintos actores y aquí el Ministerio tendría que haber escuchado más.
También ocurrió que el momento era el de una tormenta perfecta porque veníamos del Covid19, acababa de empezar la guerra de Ucrania, los precios de la energía, la crisis energética... Esta subasta se cerró en septiembre y en agosto teníamos una inflación del 10%. Entonces, claro, las ofertas que dieron las distintas empresas eran muy altas.
A raíz de aquel fracaso, comenzamos a trabajar en esta idea, y los primeros pasos se dieron desde aquí desde la Plataforma Solar de Almería. Empezamos a pensar en la idea para, si no revertir, intentar corregir la situación a principios del año 2023. Una idea que defendió principalmente Luis Crespo, una referencia mundial en esta tecnología por la historia que ha tenido, por su perfil… A partir de la primavera del 2023 comenzamos con una serie de reuniones de trabajo.
El primer punto fue transferir a Asociación Española para la Promoción de la Industria Termosolar (Protermosolar) la gestión y el liderazgo porque es una entidad que agrupa en España a todas las empresas del sector. Nos parecía que era lo más lo más adecuado para promover un proyecto “de país”, evitando además la posible rivalidad y competencia entre la propia industria española.
¿Y cuál es la idea?
La idea era hacer un diseño conceptual o un primer diseño que nos permitiese no solo tener una primera visión del proyecto completo y de su viabilidad técnica, sino también la económica, a través de una serie de ofertas más o menos reales de los distintos sistemas y componentes que, aunque no vinculantes, nos iban a permitir tener una estimación bastante cercana a la realidad de cuál sería el coste.
El proyecto es un concepto de multi-torre con campo norte para mejorar la eficiencia de este tipo de plantas termosolares en latitudes como España. Se busca un concepto que permitiese una modularidad y una estandarización de los componentes. Uno de los principales problemas que ha tenido la tecnología en todas las plantas de torre es que han sido muy diferentes en cada una y se ha tenido que hacer el diseño ad hoc para cada una de ellas.
La selección inicial fue claramente para plantas de torre porque estas tienen hoy día un coste menor que las cilindro-parabólicas, que tienen un bloque de potencia con menor rendimiento y su potencial de reducción de costes es mucho más limitado. Además, el crecimiento en tamaño de las plantas cilindro-parabólicas es difícil, mientras que en este caso sería mucho más factible. Además, las plantas cilindro-parabólicas usan tres fluidos diferentes (sales, aceite térmico y agua/vapor), lo que incrementa significativamente los costes de operación y mantenimiento, mientras que la opción de torre sólo tiene sales fundidas y agua/vapor, lo que hace que conceptualmente sea mucho más sencillo.
Otro aspecto importante de este proyecto es que pretende resolver los problemas que han aparecido en algunos de los proyectos termosolares de torre que hasta la fecha se han construido en el mundo y que no han ayudado a la imagen actual de esta tecnología. Uno de ellos es el escaso valor añadido que aportan los heliostatos más lejanos al receptor en plantas de 100 o 150 MW. Estandarizando las plantas con torres del orden de 30 MW se consigue una notable mejora en la eficiencia de captación de la energía solar, una reducción en los requisitos técnicos tanto del receptor como del resto de componentes y sistemas, y un potencial significativo de reducción de costes para futuras plantas similares. Replicando ese concepto con varias torres podemos llegar a una potencia de 100 o 150 MW, o incluso potencias mayores.
Se plantea un único bloque de potencia, lo que supone que hay que llevar la sal fundida de cada una de las torres a un punto central donde estén los tanques de almacenamiento térmico. Esto supone un coste adicional pero que está contrarrestado por el resto de ventajas que ofrece el proyecto. Los tanques de almacenamiento han sido otro de los elementos con problemas recurrentes en otras plantas de torre central que se pretenden resolver ahora también de una manera definitiva.
Hemos estado pidiendo diferentes ofertas a distintos agentes para hacer una estimación de cuánto costaría. Tenemos un estudio del coste que podría tener una primera planta que se plantea de 100 MW y que se basa en cuatro torres. Sabemos que un piloto de 100 MW es muy grande, pero pensamos que no tiene sentido hacer un piloto excesivamente pequeño si lo que queremos es un estándar en torno a 30 MW por torre y validar así todo el concepto. Los costes que nos salen serían perfectamente asumibles por el sistema, y están por debajo de un sistema de energía solar fotovoltaica con baterías que se diseñase para el mismo servicio.
Además, este proyecto plantea también que se complemente totalmente con uso de la energía fotovoltaica durante el día, planteando la producción de electricidad únicamente por la noche. Durante las horas de luz solar, la fotovoltaica claramente es la opción más económica y no tiene sentido producir otra tecnología que es más cara. En esas horas la planta termosolar está funcionando para almacenar la energía térmica en las salas fundidas, y es cuando la fotovoltaica deja de producir cuando entra en juego la térmica.
De esta manera, y este ha sido el mensaje que se ha ido transmitiendo en todas las reuniones que se han tenido presentando el proyecto a los distintos ministerios y a los distintos organismos, vamos a poder tener una penetración de renovables mucho mayor que la que ahora estamos teniendo. Está muy bien que las renovables puedan tener una penetración sin problemas de hasta el 60 o 70% de todo el mix energético. Pero ir más allá ya empieza a ser un problema importante y lo realmente difícil va a estar en el último tramo, es decir, pasar del 90 al 100%, con las tecnologías actuales.
¿Dónde está (si la hay) la solución para conseguirlo?
Hace falta una capacidad de almacenamiento muy superior y una tecnología muchísimo más fina de lo que tenemos ahora. Por ejemplo, con el apagón de pronto hemos vuelto a conectar otra vez las centrales de gas de forma continuada y con la energía termosolar podemos aportar firmeza y potencia síncrona, con un comportamiento exactamente igual que un ciclo combinado o nuclear.
Y siguiendo con el proyecto, ¿en qué punto está?
Hemos estado trabajando en presentar el proyecto, recabar ideas y ver cómo o qué mecanismos podría haber para financiar un primer proyecto innovador que demostrase el concepto y que permitiese que esta fuese una opción real en futuras subastas de esta tecnología. En la actualidad se estaría conformando el consorcio de empresas que optasen por desarrollar ese primer proyecto innovador, que sería un proyecto del conjunto del sector industrial, incluyendo ingenierías y fabricantes, y de investigación de este país.
¿En el Ministerio conocen el proyecto?
Sí. A todo el mundo le ha gustado mucho el proyecto. El problema está en cómo conseguir la financiación, las distintas autorizaciones y el marco administrativo y regulatorio que garantice la viabilidad del proyecto.
