– En Gipuzkoa la sostenibilidad ha dejado de ser una política sectorial, para convertirse en una estrategia económica transversal. ¿Cómo han llegado a este punto?
En Gipuzkoa llevamos años trabajando en esta dirección. La sostenibilidad no es sólo una respuesta coyuntural a la emergencia climática o a la presión regulatoria; es una decisión estratégica que adoptamos hace tiempo. Entendimos pronto que la transición ecológica iba a redefinir el marco competitivo europeo y decidimos anticiparnos.
Hoy no hablamos de planes teóricos, hablamos de políticas en marcha: 67 comunidades energéticas funcionando –6 de ellas industriales–, planes de descarbonización industrial activos, y una economía circular consolidada que aporta el 10% del PIB del territorio y genera 10.000 empleos, colocando a Gipuzkoa a la vanguardia europea en este ámbito.
– El éxito del modelo se basa en una premisa, la transición ecológica no será viable si no se realiza de la mano del tejido productivo.
Es que, sin un tejido empresarial e industrial comprometido, no puede haber transición ecológica justa. Necesitamos su implicación. Pero para eso hace falta también una Administración que acompañe y políticas públicas que faciliten el camino. Es lo que estamos haciendo en Gipuzkoa. Acompañando a pymes y profesionales a incorporar planes de sostenibilidad en sus empresas; apoyando a la industria en su camino hacia la descarbonización de la actividad; impulsando la economía circular. Y lo hacemos con una hoja de ruta clara, asesoramiento, apoyo técnico y líneas de ayuda económicas específicas.
Este año hemos lanzado ya un primer paquete de ayudas, de más de 7 millones de euros, para facilitar la transición ecológica en el territorio.
– Cuando habla de economía circular la define como la nueva política industrial…
Claramente. Cuando hablamos de ecodiseño, remanufactura, reciclaje avanzado o recuperación de materiales estratégicos, hablamos de nueva industria. La economía circular no es solo reducir residuos, es crear cadenas de valor locales. Es cerrar ciclos productivos. Es pasar de residuo a recurso, generando en torno a eso todo un ecosistema de valor añadido.
En Gipuzkoa tenemos varios ejemplos; contamos con un clúster del reciclaje, otro específico del textil y un hub circular de baterías, que trabaja en el diagnóstico, reutilización y reciclaje avanzado de baterías. Recuperar materiales críticos significa reducir dependencia exterior y posicionarnos en sectores de alto valor añadido. Y ahí quiere estar Gipuzkoa.
Este año, además, reforzamos nuestra apuesta por la reutilización con la puesta en marcha de dos nuevos CPR (Centros de Preparación para la Reutilización): uno centrado en el textil y otro en el ámbito sanitario, impulsado junto a ANDADE, ampliando así la capacidad del territorio para cerrar ciclos y generar valor social y ambiental.
– Sostenibilidad y competitividad van de la mano. ¿Han conseguido que cale el mensaje?
La transición ecológica es ya una realidad que está redefiniendo las reglas del juego: costes energéticos, competitividad industrial, acceso a financiación, posicionamiento exterior o capacidad de atraer talento e inversión. En este escenario, anticiparse marca la diferencia. La experiencia demuestra que la descarbonización, la eficiencia energética o la economía circular mejoran procesos, generan oportunidades, reducen costes y abren nuevos nichos de mercados. La sostenibilidad es también una ventaja competitiva. En Gipuzkoa estamos demostrando que es posible compatibilizar ambición climática e impulso económico, con políticas públicas que acompañan, forman y posibilitan el cambio.
– Han presentado recientemente el Primer Plan de Adaptación Comarcal al Cambio Climático en Gipuzkoa. ¿Qué papel juega en esta estrategia?
Es un plan pionero, que aterriza sobre el terreno medidas concretas, adaptadas a cada realidad local. Y que incorpora además la perspectiva económica. Porque el cambio climático afecta también a infraestructuras críticas, servicios públicos, cadenas de suministro… Y adaptarse es también proteger la actividad económica.
– ¿Qué mensaje final quiere trasladar?
La sostenibilidad se ha consolidado en Gipuzkoa como una palanca económica, industrial y social, capaz de reforzar la competitividad del tejido productivo, anticiparse a los cambios regulatorios y preparar el territorio frente a los impactos del cambio climático. Lejos de ser un freno como algunos auguraban, la transición ecológica se ha convertido en una oportunidad para innovar, generar empleo verde y asegurar el futuro de la industria guipuzcoana.
