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José Ignacio Asensio, Diputado de Sostenibilidad de Gipuzkoa

"Las familias están ahorrando más de 500 euros al año desde el primer año"

Comenzó en el año 2020 y a día de hoy ya cuenta con 67 comunidades energéticas activas, de las cuales 61 son ciudadanas y 6 son industriales. Es el proyecto de apuesta por las comunidades energéticas de Guipuzkoa que ya tiene 59 municipios del territorio (de 88 en total) con al menos una comunidad energética. Es decir, el 70% de los municipios. Desde la Diputación Foral de Gipuzkoa se han fijado el objetivo de llegar a los 88 municipios en 2027. En esta entrevista hablamos con José Ignacio Asensio, Diputado de Sostenibilidad de Gipuzkoa, uno de los impulsores de estas comunidades energéticas que ya benefician a unas 10.000 personas.
José Ignacio Asensio, Diputado de Sostenibilidad de Gipuzkoa

Si le parece, empezamos por el final, o más bien por el objetivo final: que todos los municipios de Guipuzkoa tengan una comunidad energética en 2027. ¿Un ambicioso objetivo? ¿O realista?
En estos momentos de 88 poblaciones que tenemos en Gipuzkoa, 59 ya tienen una comunidad energética. Por lo tanto, si este desarrollo lo hemos hecho desde el 2021 y en el 2025 ya estamos en estos porcentajes, pues ¿cuál tiene que ser el objetivo? Pues que todas las poblaciones y que todo el mundo tenga acceso a una comunidad energética. Y es que desde la primera factura te estás ahorrando un 30 o 35% del coste de la energía. Las familias están ahorrando más de 500 euros al año, desde el primer año, desde la primera factura, sin hacer ningún tipo de modificación o de instalaciones en su casa, solo con una cuota mensual que no supera los 10 euros.

Para marcarse un objetivo cómo ese... se tiene que estar trabajando desde ya o desde hace tiempo por las comunidades energéticas. ¿Cuándo se empieza a trabajar en esta línea? ¿Por qué?
Comenzamos en Zumárraga, una población de 10.000 habitantes y totalmente urbana, que cuenta con 200 o 300 partícipes y cuyo ejemplo se ha extendido a otro tipo de poblaciones. Se hizo un trabajo conjunto con el ayuntamiento con una implicación total por su parte ya que la disposición de los tejados y de los edificios públicos ha sido absoluta. Al final se ha convertido en una experiencia piloto, pues se ha convertido en un emblema donde lo que se ha hecho ahí se ha replicado en otras poblaciones.

Lo que hemos impulsado aquí en Guipuzkoa han sido modelos de autoconsumo compartido con una figura más jurídica y de participación ciudadana que serían las comunidades energéticas, con un esquema absolutamente democrático y donde cada ciudadano es un voto. Además, las modificaciones legales han permitido que con 2 kilómetros en Guipuzkoa prácticamente todos los pueblos cuenten con dos, tres, o cuatro instalaciones, gracias a que son extensiones muy concentradas por lo general.

Nuestro territorio tiene un grado de dependencia de la energía muy alta porque producimos muy poca energía y tenemos que comprar energía del exterior. Como Diputación nos corresponde trabajar el ámbito de la energía a nivel ciudadano y ya tenemos programas de eficiencia energética y de impulso de las energías renovables desde hace mucho tiempo, y hemos hecho más de 700 talleres en los últimos seis o siete años. A cuenta de ese conocimiento, de esa demanda, de esa concienciación ciudadana, comenzamos a ver que los ciudadanos podíamos tener una mayor capacidad de producir energía y no solamente de forma individual, sino también de forma compartida y colectiva. El autoconsumo compartido, cuando eso se ha ido abriendo y se ha ido generalizando, ha sido un modelo que, por nuestra propia configuración y nuestro conocimiento del territorio, ha caído como anillo al dedo.

¿Cómo ha sido ese proceso? Los inicios, el diálogo social con los vecinos…
Desde el inicio de la constitución de comunicación energética hasta que empieza a funcionar no pasan más de 8 o 10 meses. Esa agilidad, rapidez, y acompañamiento lo hacemos desde las instituciones. Con una con una sola llamada tú ya empiezas a tener toda la información de forma gratuita. Desde la Diputación lo que hacemos es realizar la viabilidad técnica y la viabilidad de los modelos jurídicos, además de que en estos momentos estamos subvencionando el 75% de la inversión de la constitución de las comunidades energéticas.

En cuanto a cómo iniciar el proceso, yo a esto lo suelo llamar ‘garantizar el éxito’. Que el ciudadano sea el centro está muy bien, pero el ciudadano lo que necesita es que se le de toda la información y toda la formación, y que las instituciones garanticen, no solamente en la transparencia, sino que también el acompañamiento y sobre todo que seamos los garantes de que eso puede funcionar.

¿Cómo se consigue? Pues eligiendo la población adecuada, en este caso fue Zumárraga, donde el ayuntamiento se va a implicar al 100% porque pone todas las instalaciones al servicio de la ciudadanía y porque él va a ser partícipe. Y que además, desde la Diputación se van a dar las subvenciones, las ayudas, el conocimiento técnico, y se va a hacer el acompañamiento. Eso es fundamental. Porque claro, si tú le das garantías al ciudadano, participa y lo hace fenomenal. Aquí ha habido un desarrollo absolutamente rápido y con una ciudadanía muy concienciada. Este ejemplo es absolutamente extrapolable a cualquier población, más grande, más pequeña, industrial, urbano...

La parte social, de la ciudadanía, de las empresas, es clave en este tipo de proyectos. ¿Cómo es la población que participa?
Pues es absolutamente heterogénea. Las familias están ahorrando 500 euros los primeros años. La participación de las instituciones públicas ha permitido que sea un concepto muy comunitario y muy social. La entrada y salida a las comunidades energéticas tiene que ser libre, no puede estar condicionada por nada, simplemente por la distancia y por el número a lo que se puede a lo que se puede llegar. Eso es muy importante. Por tanto se trata de familias, todas, sin excepción, que estuvieran en el radio de aceptación. Además, nadie se ha quedado fuera por su capacidad económica porque no tienes que hacer inversión. Ha sido muy democrático en todos los sentidos, también desde el punto de vista social.

En estos momentos, ¿cómo está la situación? ¿Cómo terminará 2025? ¿Nos puede adelantar algún dato?
En estos momentos podemos tener en proceso de constitución unas cuatro o cinco comunidades energéticas más, y que se pongan en marcha antes de final de año. En total, este año hemos llegado a 12 poblaciones que no tenían todavía una comunidad energética, y que en la mayoría ha habido participación de los ayuntamientos. En una población de 20.000 habitantes, el ayuntamiento ya ha dicho que se compromete a que a partir de este diciembre impulsará la comunidad energética. Además, para el año 2025 estamos agotando las ayudas que estamos dando para la inversión en comunidades energéticas, pero no hemos dejado a nadie fuera, todo el mundo ha tenido la cita que ha solicitado.

Nosotros no nos vamos a limitar porque queremos llegar a todas las poblaciones, por lo tanto, de aquí al final de la legislatura es un objetivo alcanzable o muy alcanzable.

Las comunidades energéticas podríamos decir que son un conjunto de muchas iniciativas vinculadas a las energías renovables, a la independencia energética... ¿qué otros beneficios se están vinculando a estas comunidades energéticas ya en marcha además del autoconsumo?
Lo que tienen que hacer las comunidades energéticas es incorporar las baterías. Nosotros al principio no teníamos una línea de subvenciones de baterías, pero este año 2025 sí lo hemos incorporado y así va a permanecer. Además, estamos haciendo un desarrollo de recuperación de baterías cuando ya pierden eficacia en la movilidad. Queremos que este reciclaje de baterías termine siendo, básicamente, para acumulación de energía en comunidades energéticas. Yo creo que este es el gran reto que tenemos en los próximos 5 o 10 años, generalizar ese almacenaje de energía.

 Esta entrevista está incluida en el número de septiembre de Energías Renovables en papel que puedes descargar gratis en PDF.

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