¿Cuál es la situación actual de las comunidades energéticas?
Según Ecodes ahora mismo en España hay un total de 659 comunidades energéticas. La mayor parte se crearon entre 2023 y 2024. Estamos viendo, por tanto, que hay interés a pesar de que se han creado sin un marco normativo que las acompañe, lo cual las hace más interesantes todavía o más disruptivas. Las comunidades energéticas están definidas en la ley del sector eléctrico como sujetos pero no hay una regulación específica para ellas. ¿Esto en qué se traduce? En que hay inseguridad jurídica para muchos actores, para la ciudadanía que quiera formar parte de las comunidades energéticas, pero también para empresas que quieran entrar en la línea de comunidades energéticas y que no saben hasta dónde llegan sus funciones dentro de este nuevo actor. Y luego también para otros sectores que no tienen que estar relacionados con el sector energético, pero que se pueden beneficiar del desarrollo de comunidades energéticas. Y otro punto interesante, que es clave, es la financiación. La financiación de las comunidades energéticas es uno de los principales retos de las mismas. Te diría que los dos principales son la ausencia de este marco normativo y la financiación. La mayor parte de las comunidades energéticas se crean o se financian a través de fondos propios o de ayudas, aunque también hay algunas que tienen una financiación por parte de los ayuntamientos, o de financiaciones externas. Tenemos que crear mecanismos que garanticen que la financiación de las comunidades energéticas es más estable y que no dependa únicamente de ayudas porque entonces hacemos que las comunidades energéticas sean de unos pocos y el objetivo es que sean pues de toda la población y de todos los sectores.
¿Cómo son esas comunidades energéticas que ya hay formadas?
La mayor parte de las comunidades energéticas, según este informe, tiene un ámbito rural en un 69,3%. Además, el 58% de las comunidades energéticas tienen menos de 20 socios. Entonces, lo que nos está indicando este informe es que las comunidades energéticas están teniendo un desarrollo rural que es muy interesante y muy importante para todo lo que tiene tiene que ver con el reto demográfico. Y son comunidades energéticas pequeñas, porque son de menos de 20 socios. Entonces, ¿qué estamos viendo? Que las comunidades energéticas están teniendo mucho tirón en este ámbito rural y comunidades energéticas pequeñas. Y que por lo tanto necesitamos que se desarrollen comunidades energéticas que también sean escalables, es decir, que se profesionalicen y que se esclavicen. Porque las comunidades energéticas rurales son necesarias, pero además necesitamos crear otros modelos que estén asociadas, pues, por ejemplo, con el desarrollo industrial, comunidades energéticas urbanas, más asociadas a municipios más grandes, etcétera. Es decir, necesitamos comunidades energéticas en todos los sectores. Además, otro análisis interesante que hacemos de ese informe de Ecodes es que la mayor parte de las actividades que hacen las comunidades energéticas son autoconsumos. Pero la comunidad energética tiene que ser muchas más cosas, es decir, tiene que desarrollar muchas más actividades. De hecho, nosotros lo llamamos punto de lanza de la electrificación. Porque en realidad las comunidades energéticas pueden hacer actividades en todo lo que tiene que ver con la descarbonización y la electrificación de los consumos finales. Por lo tanto tenemos que motivar que las comunidades energéticas hagan también actividades de movilidad eléctrica, de rehabilitación, de electrificación, de climatización y de agua caliente sanitaria.
¿Hay factores que pueden favorecer la creación de estos proyectos en el ámbito rural?
Ante la ausencia de un marco normativo y ante la ausencia de estructuras que faciliten la creación de estas comunidades energéticas, tengo la sensación de que en entornos rurales, donde hay una cohesión igual de la ciudadanía un poquito mayor, es más fácil que surjan estas iniciativas. Por otro lado, entiendo que también hay mucha relación con las cooperativas o con la experiencia de cooperativas agrícolas y ganaderas donde esas comunidades energéticas rurales que se crean están muy vinculadas a la creación de esas cooperativas agrícolas y ganaderas y vinícolas. En definitiva, una comunidad energética rural es mucho más fácil de crear en un entorno de ausencia de un marco normativo claro, de mecanismos que las incentiven y de falta de financiación. Además, la presencia de los ayuntamientos en las comunidades energéticas es clave para dar solidez a los proyectos por muchas razones. En primer lugar, porque la presencia de un ayuntamiento llama a la participación de la ciudadanía. Y segundo, porque los ayuntamientos pueden ayudar en muchos sentidos, desde cediendo cubiertas, a la financiación, o a facilitar espacios para reuniones de comunidades energéticas. La participación de los ayuntamientos en el entorno rural por cercanía es más fácil.
¿Cómo se presenta la II Cumbre de Comunidades Energéticas de UNEF? ¿Por qué Toledo?
Este año queríamos empezar a trabajar en espacios donde las comunidades energéticas estén en un estado más incipiente y relacionarnos también con otros sectores como el vinícola o el agrícola que no están vinculados con el energético, pero que tienen un claro papel en el desarrollo de las comunidades energéticas. Por lo tanto el objetivo es, por un lado, fomentar el desarrollo de comunidades energéticas en sectores en los que Castilla-La Mancha es muy interesante y, por otro lado, atender también a iniciativas como la comunidad energética de Toledo. Y es que las comunidades energéticas tienen que ser punta de lanza de la electrificación y tienen que realizar más actividades más allá del autoconsumo. Porque son ecosistemas de la transición energética y ecosistemas de esta electrificación.
Esta entrevista (y otros contenidos asociados a la misma) la hemos publicado en nuestra última edición, la correspondiente al mes de septiembre de 2025, ER244, que ya tienes a tu disposición (en formato pdf) ahí debajo.
