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Ecooo Energía Ciudadana es ese capital humano unido e independiente, muchas veces pionero, que no cesa en su propósito y su esencia principal: acompañar a la gente para ir formando un nuevo modelo energético más limpio, más sostenible y más descentralizado. Esta cooperativa independiente ha sido pionera en la innovación energética y la participación ciudadana desde 2005. Ahora, cuando celebra su 20 aniversario, sigue apostando por el autoconsumo, por la energía solar fotovoltaica, y por las renovables. Hablamos con Marta Rebeca de la Fuente, presidenta de Ecooo Energía Ciudadana, y Héctor Pérez Pastor, coordinador del área de autoconsumo.
"No hay mayor herramienta que tener un autoconsumo en una casa"

Ecooo surgió inicialmente como consecuencia de poner en marcha un proyecto inmobiliario con la construcción de un par de naves industriales en un polígono industrial de Leganés, en Madrid. ¿Cómo surge esta idea? ¿Por qué?
Esta iniciativa de Mario Sánchez Herrero fue precisamente eso, crear unas naves industriales para ser usadas como trasteros para la gente. Aquello se llamó nuevo espacio industrial. Como Mario es economista, también hacía asesoría y con algunos amigos ingenieros empezaron a hablar de temas de fotovoltaica y ahí fue cuando surgió el germen de la idea de Ecooo revolución solar, que seguramente sea más conocido por todas dentro del sector energético. Ese sí que fue el germen real de lo que es a día de hoy Ecooo Energía Ciudadana, la cooperativa en la que trabajamos. Al principio eran unos pocos socios y una empresa, pero sin ánimo de lucro. Eso no significa que no obtengamos beneficios, o sea, tenemos un salario y tenemos beneficios, pero lo invertimos lo reinvertimos en proyectos para seguir creando y haciendo nuevas líneas de negocio. Es decir, no lo repartimos entre los socios, sino que los beneficios son renovables.

¿Cuál ha sido la evolución desde el 2005?
Fue en el periodo 2005-2006 cuando empezó a surgir Ecooo Revolución Solar en ese contexto en el que aparecen dos de los reales decretos más famosos dentro del sector energético como son el 661 y el 1578. Y es que por poner paneles solares en ciertas localizaciones se creaba un modelo de negocio porque el hecho de verter energía a la red no solo se retribuía según lo que estuviera fijado en el mercado diario, sino que además para mejorar y para promover este nuevo modelo basado en energías renovables, pues aparecieron las primas a las renovables. Lo que hacían aquellos inversores era tomar como ejemplo este modelo de poner paneles en diferentes localizaciones para luego sufragar esa inversión a través de las primas a las renovables.

Es verdad que las primas hubo un momento que eran muy altas y que sí que era un gran negocio y había mucha gente que invertía en plantas solares, incluso algunos fondos de inversión, pero que después los diferentes cambios de gobierno las fueron reduciendo hasta que las quitaron y pusieron unas retribuciones estatales más pequeñas en el 2012. En aquella época montar este tipo de instalaciones era bastante costoso y era una forma de incentivar a que la gente invirtiera e hiciera plantas solares, generalmente en polígonos industriales.

Cuando ocurrió esto, que se acabaron estas primas tan altas, mucha gente vendió porque los beneficios no eran suficientes con la venta de energía, e incluso las abandonaba y ni siquiera mantenía sus plantas. Entonces lo que hizo Ecooo en aquel momento fue rescatar estas plantas, las fue comprando a un precio justo a la gente que vendía. Así surgió ese modelo de socialización de plantas.

Empezamos compartiendo la propiedad de las plantas con los primeros participantes, copropietarios de las plantas que tenían también unos beneficios y los gastos asociados. Pero al final nos inventamos el tema de los contratos en cuentas en participación, donde Ecooo es el propietario de las plantas y las personas pueden participar. Es decir, tú metes un dinero dependiendo del precio del vatio pico que tenga esa planta solar en la que participas, y por ello te corresponden un número de kilovatios, unos beneficios y unos gastos asociados a esa parte de la planta en la que participas durante los años que fija el contrato que que has firmado.

Y siguiendo la cronología, en 2015 aparece el famoso impuesto al sol, que afectaba fundamentalmente a los autoconsumo grandes, a partir de 10 kW, y que generó mucho miedo en la gente. Con el impuesto al sol ya todo el mundo pensaba que nadie podría ponerse un autoconsumo. Ahí es cuando vemos muy claro que el oligopolio eléctrico estaba operando en contra de esa comunidad que nosotros queríamos crear.

Y ya en 2019-2020, con todo ese capital humano que teníamos y esa mentalidad que nos unía, creemos que toca dar el salto y convertirnos en cooperativa porque básicamente era el paso natural. Y es que la filosofía de Ecooo desde el primer momento y hasta ahora siempre ha sido poner la energía en manos de las personas para que las personas se empoderen cada vez más.Y también de ahí surge el autoconsumo, que tú seas tu propio productor de energía. En Ecooo cuando hacemos autoconsumo, sobre todo en los colectivos, además de hacer la instalación ofrecemos, por ejemplo, la escuela de la energía. Eso es lo interesante, que la gente se vaya empoderando porque dependemos de un oligopolio eléctrico en manos de cinco empresas, y aquí en España sobre todo de tres o cuatro distribuidoras que lo controlan todo. En otras partes de Europa esto es ilegal, o sea, una distribuidora no puede tener comercializadora, pero en España sí.

¿Y cuál ha sido el camino de Ecooo en el autoconsumo?
Si no remitimos al inicio de la última década, nosotros empezamos a detectar que había mucha gente que quería instalar autoconsumo, pero que era una cosa bien compleja porque no podías hablar de réditos económicos, no podías hablar de ahorros, no podías hablar de inversión porque nadie se ponía paneles por esos motivos. Los ponían por convicción política, por una cuestión ambiental o por una cuestión ecológica, pero había mucha gente que lo quería hacer. Entonces, nosotros acompañamos a toda esa gente que estaba deseosa de que alguien les echara una mano para llevar su sueño adelante. Ahí sí fuimos por delante porque en el año 2015 y 2016 en España no se instalaba autoconsumo. Seguramente hubiera más autoconsumos que aquellos que estaban en el registro de aquel entonces que apenas llegaba a 150 autoconsumo, seguramente hubiera más, pero registrados había 150.

En 2017 nos liamos la manta de la cabeza e hicimos 100 autoconsumos cuando estaba de lleno el impuesto al sol operando en España. No es que estuviera siendo efectivo, sino que operaba, es decir, el objetivo que querían era bloquear y ralentizar el autoconsumo, meter miedo al autoconsumo. Y de aquellos tiempos… esta situación actual. Ahora estamos viendo el sinfín de posibilidades que tiene y la penetración en particular de la solar fotovoltaica en el mix energético de España.

Y luego se me ocurre que, por ejemplo, en el 2019 aparece el Real Decreto con la posibilidad de compartir energía a lo que le llaman autoconsumo colectivo. Nosotros ya veníamos intentándolo hacer a pesar de que no fuera viable vía legislativa. En el 2019 montamos la primera instalación de autoconsumo colectivo aquí en nuestra propia sede con algunos de los vecinos. Ahora prácticamente en torno al 70-80% de toda la potencia que instalamos o que promovemos de una u otra manera es a través de proyectos que tiene que ver con el uso compartido de la energía, y de lo que de verdad estamos muy orgullosas porque va en la línea de lo que queremos fomentar y que no es más que hacer cosas de manera colectiva.

Nosotros hemos ido instalando cada vez más potencia, pero en lo que más hemos ido creciendo en los últimos años no ha sido tanto en potencia, sino en personas de nuestra comunidad. Antes instalábamos 100 kW para siete familias y un colegio, y ahora en 100 kW juntamos a 60 vecinos. Eso es lo que ha cambiado. Porque ahora el 70-80% de lo que instalamos tiene que ver con lo que te dije eh lo antes, si no estoy mal, que es son proyectos que son eh están vinculados al uso compartido de la energía.

¿Y cómo recordáis el boom del autoconsumo del año 2022?
Nos vimos tan desbordados como cualquier otra empresa instaladora de autoconsumo, lo que generó también la contratación de once personas, la mayoría para incorporarse al departamento de autoconsumo. Necesitábamos contratar mucha más gente y quedamos mal con muchos clientes por desgracia porque no dábamos a basto. E incluso teníamos listas de espera de personas para hacerles un autoconsumo. Pensar que tanta gente de repente se nos ha sumado en estos pocos años y a través del autoconsumo es una maravilla. Ese pico de potencia ha bajado, como en todo el sector y hay una cierta estabilización, pero también hay un crecimiento notable en cuanto a implicación de la ciudadanía, implicación de participantes sobre todo en autoconsumos colectivos.

Un autoconsumo que también ha ido sufriendo cambios en estos últimos años… crecimiento, estabilidad, bajada de instalación… e incluso cambio en los motivos por el que se instala.
Al principio eran motivaciones meramente ideológicas, políticas, de convicción, ecológicas. Esto fue poco a poco cambiando con la legislación que, con la activación de la compensación de excedentes, la mejora en la burocratización de las activaciones, etcétera, fue haciendo que poco a poco más gente se fuera animando. El punto de inflexión fue el 2021 con los fondos Next Generation a la que le siguió el alza de precios derivados de la invasión a Ucrania. Ahí la principal motivación era el miedo a los precios de la energía, era como un mecanismo de protección ante una derivada alcista completamente desbocada.

Pero el autoconsumo, aparte de ahorrar, es un elemento que genera mucho conocimiento en la familia o en la casa donde se instala; un conocimiento que antes no existía. Esto dota a las personas de unas herramientas que les permiten identificar que no hay mecanismo más barato de producir energía que a través de la tecnología solar fotovoltaica. A pesar de esto, el oligopolio sigue actuando y que que hayan pasado por el aro de las renovables no significa que no quieran interponer sus plazos y no significa que no van a poner trabas como la activación de un autoconsumo sí o sí en un año o más, saltándose cualquier línea que aparezca en un real decreto, a pesar de que en la CNMC, en el Ministerio, y en todo el sector saben que lo incumplen.

Y las comunidades energéticas, ¿cómo van?
Es muy interesante lo del tema de hacer comunidad. Por ejemplo en comunidades residenciales hay gente que no tenía absolutamente ni idea de nada y ha aprendido un montón, que se está empoderando tanto que han empezado a electrificar su vivienda. Hay comunidades que tienen un perfil más ecologista y buscan abandonar las energías sucias quitando el gas de sus hogares y apostando por la aerotermia. Pero no deja de ser un proceso difícil que cualquier junta de vecinos lo demuestra. El sector tiene que saber que esto no son dificultades, sino que son cuestiones inherentes a este tipo de proyectos. Si quiero trabajar con una comunidad y con un autoconsumo colectivo voy a tener que lidiar con todo lo que implica. Son retos que se van a ir resolviendo según se vayan incorporando más y más comunidades energéticas en comunidades de vecinos.

Es super interesante cuando metes autoconsumo colectivo dentro de una comunidad de vecinos y ves cómo se ponen de acuerdo personas que seguramente están en extremos ideológicos totalmente contrarios. Con el tema de la energía, de hacer cosas en común y para la comunidad, de repente personas que están en las antípodas ideológicas van y se ponen de acuerdo.

Por último, ¿cuál es el futuro de Ecooo? ¿Y el de la transición energética en España?
El futuro de Ecooo vamos a ir construyéndolo. Cuando nosotros lanzamos la cooperativa no teníamos ni idea de dónde íbamos a ir a parar. Creo que eso es parte del éxito.

En cuanto a la transición, tenemos que seguir luchando porque efectivamente la solución solo pasa por las energías renovables. Pero todavía nos queda conseguir un modelo descentralizado y que la energía esté en manos de la gente. Y esto significa creérnoslo de verdad y saber ver la fuerza que puede tener una familia al generar su propia energía, y también al electrificar la demanda, que no es otra cosa que impactar contra la crisis climática en la que estamos.

No hay mayor herramienta que, por ejemplo, tener un autoconsumo en una casa. A partir de ahí empieza la gente a valorar otras opciones que son necesarias para la electrificación de la demanda, que es atacar el transporte y atacar la climatización. Esas dos vías casi nadie, de verdad, casi nadie se plantea atacarlas sin haber hecho el paso inicial de los paneles fotovoltaicos. El autoconsumo es el primer paso para que millones de personas vayan a dar el siguiente paso para dejar de quemar combustibles fósiles para calentar la casa o para desplazarse a su puesto de trabajo. Ahí es donde tenemos que incidir porque sí y solo sí lo vamos a hacer si cada vez sumamos más gente a este modelo energético. Si dejamos en manos de las empresas que gestionan los tiempos, nos come la crisis climática.

Esta entrevista está publicada en la edición en papel ER243 de Energías Renovables que puedes descargar gratis en este enlace

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