El grupo EEW, la primera compañía del sector eólico marino en poner en marcha un proyecto de este tipo, recibió el encargo de Ørsted de desmantelar tanto los monopilotes completos como los segmentos de los cimientos, ya que las pruebas realizadas revelaron que no podían utilizarse en otros lugares debido a su diseño específico para el emplazamiento elegido.
El Grupo EEW elaboró un plan de trabajo específico para llevar a cabo el trabajo. En su planta estadounidense, desmanteló 25 cimientos, con un peso total de 37 500 toneladas. Los cimientos tenían una longitud de 88 metros y un diámetro de poco menos de 10 metros y se desmantelaron en secciones de acero, lo que facilita su posterior procesamiento. EEW SPC, en Rostock (Alemania), recibió las 66 secciones, de diámetros de hasta 9,75 metros y una longitud de hasta 38,7 metros.
“El plan de desmantelamiento de los monopilotes se basó en tecnología robótica moderna y estrictas normas de seguridad laboral”, afirma Martin Blodow, HSE Manager de EEW. El acero de los segmentos obtenidos es muy puro, de composición uniforme y se funde al 100%. Esto convierte el proyecto en el primero en el sector de la eólica marina que sigue íntegramente el concepto de economía circular.
Problemas en Estados Unidos
Ørsted comunicó en su momento que renunciaba a desarrollar los dos parques debido a factores macroeconómicos (alta inflación, aumento de tasas de interés y retrasos en la cadena de suministro). La compañía danesa está inmersa en una severa crisis financiera y operativa, marcada por el colapso de proyectos en EEUU, desinversiones fallidas y una fuerte caída en bolsa (más del 60% en el último año).
A principios de este año, Ørsted e Iberdrola, junto a otras compañías, demandaron al gobierno estadounidense de Donald Trump por bloquear proyectos eólicos marinos en Nueva Inglaterra (Revolution Wind y Vineyard Wind 1). La justicia de EEUU ha fallado a su favor y ha permitido reanudar las obras, considerando ilegales las suspensiones federales.
Nueva área de negocio
Muchos parques eólicos marinos llegarán al final de su vida útil en unas décadas, ya que sus permisos expiran tras un periodo de entre 20 y 25 años. Junto con la construcción de nuevas instalaciones de este tipo, esto creará un área de negocio completamente nueva en la industria eólica marina.
“La cuestión del desmantelamiento y la retirada de los cimientos de los parques eólicos marinos cobrará una importancia extraordinaria en los próximos años. Por ello, llevamos tiempo estudiando posibles tecnologías y conceptos para el desmantelamiento y el reciclaje profesionales de los cimientos de estos parques”, ha declarado Christoph Schorge, director general de EEW.
