La desinversión se enmarca en la hoja de ruta del Grupo, que prioriza inversiones en redes reguladas -especialmente redes eléctricas inteligentes o smart grids- y en proyectos de generación renovable respaldados por contratos a largo plazo. El foco geográfico se sitúa principalmente en Estados Unidos y Reino Unido, dos mercados donde la compañía ha reforzado su presencia en los últimos años.
Esta es la quinta operación corporativa que Iberdrola culmina en lo que va de ejercicio. Previamente, ha vendido activos mini hidroeléctricos y su negocio de tratamiento de purines en España, ha salido del mercado húngaro y ha incorporado 650 MW de energía solar a su alianza con Norges. El patrón es claro, ya que la compañía busca la rotación de activos considerados no estratégicos para liberar capital y destinarlo a segmentos con mayor estabilidad regulatoria y previsibilidad de ingresos.
Redes más inteligentes, sistema más eficiente
Las llamadas smart grids representan una de las grandes apuestas del sector eléctrico global. Se trata de redes capaces de integrar de forma dinámica a todos los actores conectados -productores, consumidores y quienes desempeñan ambos roles- con el objetivo de suministrar electricidad de forma más eficiente, sostenible y segura.
A diferencia de las redes tradicionales, las inteligentes incorporan tecnología digital que permite el intercambio bidireccional de energía e información. Medidores avanzados, sistemas de control en tiempo real, aplicaciones informáticas y soluciones de domótica forman parte de este ecosistema tecnológico. El resultado es una red que no solo transporta electricidad, sino también datos, optimizando la gestión de la demanda y facilitando la integración masiva de energías renovables.
El papel de los contratos a largo plazo
Otro pilar de la estrategia de Iberdrola es el impulso a proyectos respaldados por contratos de compraventa de energía a largo plazo, conocidos como PPA (Power Purchase Agreement). Un PPA es un acuerdo mediante el cual un desarrollador renovable vende la electricidad generada por un activo concreto a un precio prefijado durante un periodo prolongado, normalmente a grandes empresas consumidoras o a comercializadoras. Este mecanismo aporta visibilidad de ingresos y reduce la exposición a la volatilidad de los mercados eléctricos.
Además, estos contratos incluyen los atributos ambientales asociados a la generación limpia -las llamadas Garantías de Origen- y permiten al promotor tomar decisiones de inversión con mayor certidumbre financiera o acceder a la financiación necesaria para construir el proyecto.
Con la venta de sus activos terrestres en Francia, Iberdrola profundiza en una estrategia de concentración que prioriza estabilidad regulatoria, contratos de largo plazo y redes inteligentes como vectores de crecimiento. En un sector marcado por la transición energética y la electrificación creciente de la economía, la rotación de activos se convierte así en una herramienta para reforzar posiciones donde la compañía considera que puede capturar mayor valor en el largo plazo.
Credenciales de Iberdrola
Iberdrola es una multinacional energética española, con sede en Bilbao, cotizada en bolsa y con presencia internacional. Su capital está ampliamente diversificado y cuenta entre sus principales accionistas con el fondo soberano de Catar, la Qatar Investment Authority (QIA), que mantiene una participación relevante, pero no mayoritaria, en la compañía.
