La financiación cuenta con el respaldo de una garantía de Cesce, la agencia española de crédito a la exportación, en el marco de su apoyo a proyectos verdes liderados por empresas españolas fuera del territorio nacional. Se trata de la segunda operación de este tipo entre el BEI e Iberdrola con cobertura de Cesce, tras la financiación del parque eólico marino Windanker en el mar Báltico.
El proyecto del Tâmega marca un hito en el sistema energético portugués al convertirse en la primera iniciativa del país que combina de forma híbrida energía eólica con almacenamiento hidroeléctrico por bombeo. Los nuevos parques se sumarán a las tres centrales hidroeléctricas ya existentes -Gouvães, Daivões y Alto Tâmega- situadas sobre el río Tâmega, cerca de Oporto. Gracias a esta integración tecnológica, ambas fuentes renovables compartirán infraestructuras de conexión a la red, optimizando recursos, reduciendo el impacto ambiental y reforzando la estabilidad del sistema eléctrico.
Desde el BEI subrayan que la operación se alinea con sus objetivos estratégicos en materia de acción climática, cohesión territorial y seguridad energética. El proyecto contribuye además al plan europeo REPowerEU, cuyo objetivo es acelerar la transición energética y reducir la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles.
"Al combinar energía eólica e hidroeléctrica, el complejo de Tâmega aumentará la producción de energía limpia y optimizará el uso de infraestructuras existentes en beneficio de los consumidores y las economías locales", señaló Jean-Christophe Laloux, director general de Operaciones de Préstamo y Asesoría dentro de la UE del BEI.
Por su parte, Cesce destacó el valor estratégico de la colaboración público-privada. "Este proyecto demuestra cómo las alianzas a largo plazo con instituciones europeas pueden canalizar inversión sostenible e innovación hacia iniciativas que refuerzan el crecimiento económico", afirma Beatriz Reguero, directora de Área de Cuenta del Estado de la entidad.
Iberdrola enmarca la operación dentro de su estrategia de financiación verde y de refuerzo de la electrificación en Europa. Según José Sainz Armada, director de Finanzas, Control y Desarrollo Corporativo del grupo, el acuerdo "confirma nuestra capacidad para impulsar proyectos clave que mejoran la seguridad energética y la competitividad, tanto en la península ibérica como en el conjunto de la Unión Europea".
Ubicado en una región considerada de cohesión, el complejo del Tâmega aspira a convertirse no solo en un pilar de la transición energética portuguesa, sino también en un motor de desarrollo económico y social para el norte del país, demostrando que la hibridación tecnológica puede ser una de las piezas más inteligentes del rompecabezas energético europeo.
