Aunque las consecuencias económicas a largo plazo aún son inciertas, una conclusión se impone con claridad: En un escenario de creciente inestabilidad geopolítica, la capacidad de generar energía propia se perfila como el factor decisivo para garantizar estabilidad económica y seguridad energética en Europa. La actual crisis refuerza la idea de que la transición hacia las energías renovables no solo responde a objetivos climáticos, sino también a una necesidad estratégica. Por ello, Alemania y el Reino Unido han dado un paso adelante, pero el desafío es común a todo el continente.
Alemania acelera la eólica terrestre
Como respuesta directa al conflicto en Oriente Medio, la ministra alemana de Economía y Energía, Katherina Reiche, ha anunciado un incremento de 12 gigavatios (GW) adicionales en las subastas de energía eólica terrestre hasta 2030. En una declaración oficial, Reiche subrayó que la política energética se ha convertido en una cuestión de seguridad nacional.
Según ha explicado, la titular de Economía, "Alemania no puede permitirse depender de potencias extranjeras ni de cadenas de suministro vulnerables a tensiones geopolíticas. El refuerzo de la eólica terrestre no solo aumentará la resiliencia del sistema energético, sino que también enviará una señal clara a la industria alemana en un momento de incertidumbre".
El Reino Unido pisa el acelerador de la eólica marina
Por su parte, el Gobierno británico reaccionó ya el pasado 15 de marzo, anunciando la aceleración de su próxima gran subasta de energías renovables (AR8), prevista ahora para julio de 2026. El ministro de Energía, Ed Miliband, fue tajante al afirmar que "no hay seguridad energética mientras dependamos de los combustibles fósiles".
Está previsto que hasta 18 parques eólicos marinos compitan en esta convocatoria, junto con nuevos proyectos de energía solar y eólica terrestre. La decisión se apoya en el éxito de la ronda anterior (AR7), la mayor subasta eólica marina realizada hasta la fecha en el país. Según estimaciones del medio especializado, Carbon Brief, la capacidad adjudicada en AR7 permitirá abastecer a unos 23 millones de hogares y reducirá la necesidad de importar gas equivalente a unos 80 buques de gas natural licuado al año, lo que supondría un ahorro cercano a los 4.000 millones de libras a precios actuales.
Las renovables son la clave para abaratar la electricidad
Desde el sector eólico europeo, la directora ejecutiva de WindEurope, Tinne van der Straeten, ha advertido que esta crisis no es un episodio aislado, sino una señal de un cambio estructural, ya que "Europa ha vuelto a despertar ante su dependencia de importaciones fósiles poco fiables. La electricidad generada en casa es la única estrategia energética verdaderamente segura a largo plazo".
Ya son diversos los estudios que respaldan esta estrategia. Por ejemplo, investigaciones del think tank británico especializado en energía, Ember, muestran que los países menos dependientes del gas son también menos vulnerables a la volatilidad de los precios eléctricos.
El caso español
El caso de España es ilustrativo, ya que en lo que va de 2026, el gas ha influido en el precio de la electricidad solo en el 15% de las horas, frente al 89% en Italia. Como resultado, España ha registrado precios más bajos desde el inicio del conflicto en Irán, otorgando una ventaja competitiva a su economía.
Credenciales de WindEurope
WindEurope es la principal asociación del sector eólico en Europa y actúa como su voz ante las instituciones y la opinión pública. Agrupa a más de 600 miembros, entre fabricantes, eléctricas, promotores, inversores y centros de investigación, y trabaja para impulsar políticas favorables a la energía eólica, difundir datos y análisis del mercado, y acelerar la transición hacia un sistema energético más seguro y sostenible en el continente.
