Año 2005. ´El Sol puede ser suyo`. El Gobierno lanza esta campaña animando a pequeñas familias a invertir en energía solar fotovoltaica. Y muchas lo hicieron. Miles lo hicieron. Con préstamos bancarios y avalando incluso todo su patrimonio. Todo como apuesta renovable y en último término para obtener unos frutos económicos de esas “huertas solares”. Porque estaba publicado en el propio BOE. Porque no había letra pequeña que hiciera levantar sospechas de que algo podría salir mal.
Pero, para sorpresa de todas esas más de 65.000 familias españolas, llegó el Real Decreto 1565/2010, de 19 de noviembre, por el que se regulan y modifican determinados aspectos relativos a la actividad de producción de energía eléctrica en régimen especial. Y después, el Real Decreto–ley 14/2010 de 23 de diciembre, por el que se establecen medidas urgentes para la corrección del déficit tarifario del sector eléctrico. Lo que significaba que el Ejecutivo limita el periodo con derecho a percepción de prima a aquellas instalaciones ya existentes. Una aplicación de dos reales decretos que, según estimaciones de las asociaciones del sector en aquel momento, supondría un recorte de las retribuciones a los productores de más del 50%; a esos mismos que habían invertido más de 25.000 millones de euros.
Pero estas modificaciones no fueron las únicas. La Ley 15/2012, de 27 de diciembre, de medidas fiscales para la sostenibilidad energética, alumbraba un nuevo impuesto, del 7%, que gravará el kilovatio hora generado por cualquier instalación. Y con el Real Decreto-ley 9/2013, de 12 de julio, se adoptan medidas urgentes para garantizar la estabilidad financiera del sistema eléctrico. Así es como llega el ´hachazo a las renovables` ya que suspende los regímenes económicos de las instalaciones puestas en marcha bajo los regímenes retributivos del RD 661/2007 y RD 1578/2008 por la denominada ´rentabilidad razonable`. Es decir, elimina las promesas que llevaron a miles de familias a apostarlo todo por la fotovoltaica.
Ahora, veinte años después del lanzamiento de la campaña ´El Sol puede ser suyo`, que ha sido incluso llevada al mundo cinematográfico por las universidades de Navarra (UNAV) y Carolina del Norte (UNC), que han producido el cortometraje documental "El sol puede ser tuyo". En él se cuenta la historia de un ciudadano navarro –Juan Antonio Cabrero– que un buen día decidió invertir sus ahorros en una pequeña instalación solar fotovoltaica animado por una campaña institucional, y que ahora se siente estafado porque el Gobierno ha incumplido lo que prometía en esa campaña. El lema principal de esa campaña, lanzada concretamente desde el Ministerio de Industria, era... "El sol puede ser suyo" (la prueba fehaciente del "atraco", o de la distancia que separa lo que prometía el Gobierno y lo que está haciendo).
Veinte años después, esas más de 65.000 familias españolas inversoras continúan su lucha para conseguir las indemnizaciones que merecen. Continúan esperando una respuesta y un respaldo por parte del Gobierno. Y continúan pagando, muchas de ellas, unos préstamos que –en un principio y según lo que recogía el BOE– se amortizarían en pocos años.
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