Investigadores del King's College de Londres han evaluado el posible impacto que podría tener para Europa la generación de energía solar en el espacio. En su estudio, publicado en la revista Joule y titulado “Assess space-based solar power for European-scale power system decarbonization” (Evaluar la energía solar basada en el espacio para descarbonizar el sistema eléctrico europeo), los científicos han estudiado dos conceptos de la NASA: un diseño de enjambre de paneles y un diseño de matriz plana intermitente.
Las simulaciones muestran que el diseño plano no es rentable según los costes previstos para 2050. Sin embargo, el diseño de enjambre puede reducir los costes totales del sistema eléctrico europeo entre un 7 % y un 15 %, compensar hasta el 80 % de la energía eólica y solar y reducir el uso de baterías en más de un 70 %, aunque el hidrógeno sigue siendo vital para el equilibrio estacional. Todo ello supone un ahorro estimado de 35.900 millones de euros al año.
Wei He, autor principal del estudio y profesor titular del Departamento de Ingeniería del King's College de Londres, afirma: “Por primera vez, hemos demostrado el impacto positivo que esta tecnología podría tener en Europa. Aunque la viabilidad de esta tecnología aún se está estudiando, nuestra investigación destaca su enorme potencial económico y medioambiental si se adopta”.
“Alcanzar las emisiones netas cero para 2050 va a requerir un cambio significativo hacia las energías renovables, y esta tecnología emergente podría desempeñar un papel fundamental en esa transición”, añade.
Un trabajo pioinero
En este estudio, pionero en analizar esta forma de generación de energía renovable para las redes energéticas europeas, los científicos subrayan que “la energía solar recogida en el espacio no se ve afectada por la nubosidad y está a salvo de desastres naturales como inundaciones y terremotos, a los que son vulnerables las infraestructuras terrestres”.
Esto implica colocar grandes paneles solares en satélites en órbita, donde están expuestos a mucha más luz solar y pueden recolectar energía de forma continua sin verse afectados por el ciclo día-noche. Esta energía se transmitiría luego a una o más estaciones en la Tierra para generar electricidad y suministrarla a la red energética o a baterías para su almacenamiento.
No obstante, los investigadores reconocen que “existen importantes retos en cuanto a la magnitud de la inversión necesaria y el ritmo de la innovación tecnológica” para que su propuesta se haga realidad.
