La instalación, que según sus impulsores permite producir celdas de óxido sólido (SOC, por sus siglas en inglés) a escala preindustrial, aborda una tecnología considerada entre las más eficientes para la generación y uso de hidrógeno renovable. ¿Y cómo funciona? Pues la fabricación parte de la síntesis de cerámicas avanzadas y emplea sistemas de impresión 3D inéditos hasta ahora en el ámbito energético, un avance técnico que permite a Merce Lab en el primer laboratorio del planeta en aplicar esta técnica en la producción de celdas SOC.
Innovación disruptiva y escalable
Y es que pocos centros de investigación a nivel mundial dominan esta tecnología, la impresión 3D, que abre la puerta a futuros dispositivos más ligeros, compactos, sostenibles y con una mayor densidad energética. Esto los hace especialmente atractivos para sectores como el transporte -incluido el marítimo y el aéreo- y el almacenamiento de la energía generada en instalaciones renovables de todo tipo.
Según explican desde el IREC, la nueva y flamante línea piloto está organizada en bloques, que abarcan desde la preparación de las tintas cerámicas hasta el apilamiento y validación de las celdas finales. Esta estructura facilitará la transferencia tecnológica a empresas nacionales e internacionales e impulsará nuevos modelos de negocio para acelerar la llegada del hidrógeno renovable al mercado.
Marc Torrell, responsable de Merce Lab en IREC: "Esta instalación nos posiciona como pioneros en la fabricación de tecnología SOC a nivel mundial, ya que confiere una mayor robustez a los dispositivos y abre la puerta a aplicaciones que hasta ahora no eran viables, como el transporte marítimo o aéreo".

Una apuesta estratégica para Cataluña y Europa
La línea piloto ha sido impulsada gracias al apoyo de H2B2 en el marco del proyecto Tecnopropia -un Proyecto Importante de Interés Común Europeo (por sus siglas en inglés, IPCEI Important Project of Common European Interest)- y cuenta con financiación adicional de programas internacionales como CLEANHYPRO, HYP3D, COMECOCO2 y H2SHIFT. En concreto, la inversión inicial asciende a 2 millones de euros.
Sus impulsores estiman la capacidad actual de producción en unos 2 MW anuales, con alto potencial de escalabilidad, con un coste de 800 €/kW, cifras que permitirían reducir el precio del hidrógeno por debajo de los 4 €/kg. Además, los materiales utilizados serán sostenibles y libres de elementos críticos como cobalto, níquel o tierras raras, una ventaja importante ante la creciente demanda mundial de electrolizadores y pilas de combustible prevista para 2030.
El IREC ya ha producido los primeros dispositivos completos este año y ha iniciado alianzas con empresas de diferentes tamaños -desde H2B2 y Viver Clean Tech hasta Nano4Energy o M-reformer- para acelerar la comercialización de esta tecnología. Además, también está en marcha la creación de Oxhyd Energy, una spin-off -nueva empresa nacida a partir de otra entidad con la finalidad de comercializar un producto tecnológico- destinada a la producción de pilas SOC como pieza clave de la transición energética.
IREC y H2B2: impulsores del hidrógeno renovable
IREC, centro público de investigación adscrito a la Generalitat y reconocido como centro CERCA -un centro de investigación de excelencia de Cataluña, cuyas siglas siglas vienen de Centres de Recerca de Catalunya-, trabaja desde 2008 para reforzar la competitividad industrial y avanzar hacia una sociedad más sostenible. H2B2, por su parte, es una plataforma global de hidrógeno renovable que cubre toda la cadena de valor, desde el diseño y la investigación hasta la construcción y operación de instalaciones.
La colaboración entre ambas entidades sitúa a Cataluña en una posición privilegiada en la carrera por la economía del hidrógeno. La impresión 3D aplicada a cerámicas energéticas no solo redefine los procesos industriales, también abre un nuevo capítulo en la ingeniería del futuro: transformar el aire, el calor y la materia en energía limpia. El hidrógeno, que es la molécula más abundante del universo, empieza a verse como una oportunidad tangible para la transición energética europea.
