Born to die. Fue el titular que empleamos el día en el que el Ejecutivo Rajoy publicó en el BOE (10 de octubre de 2015, hace ahora diez años) su real decreto de autoconsumo, ese que incluía un disparatado impuesto al Sol que causó sensación en medio mundo. "Real Decreto de Autoconsumo... born to die", titulamos. Porque era inevitable que, tarde o temprano, la cordura volviese al regulador.
Iberdrola había planteado algo muy parecido al impuesto al Sol un 12 de abril de 2012, en el marco de la feria Genera, a través de su director de Prospectiva Regulatoria, en un evento titulado "Jornada sobre autoconsumo y balance neto" que dejó ojipláticos a los presentes (la compañía planteó aquel día lo que entonces denominaría "peaje de respaldo").
El Gobierno comenzó pronto a coquetear con la idea... y España empezó a perder una oportunidad histórica: oportunidad porque en el país había recurso más que de sobra (Sol a raudales) y había un sector sólido (empresas solventes y experimentadas) listo para dar el salto de los grandes parques fotovoltaicos "subvencionados" a los tejados.
"Para el autoconsumo no queremos subvenciones", decían. "Solo queremos que nos dejen trabajar". Lo recuerdo como si lo estuviera oyendo ahora mismo.
El sector se había hecho fuerte gracias a la política de ayudas del Gobierno (que había aprobado primas generosas para el kilovatio hora generado en parques solares fotovoltaicos). Se había hecho fuerte así, y ya se sentía preparado (el sector FV nacional) para operar en modo autoconsumo y sin subvenciones. Porque el autoconsumo -me decían- es ahorro, es rentable, amortizas en muy poco tiempo.
Así era... pero no fue.
Porque durante los primeros años del Gobierno Rajoy, la sombra del impuesto al Sol lo paralizó todo. El mensaje recurrente era: "si voy a poner cuatro placas en el tejado y me voy a ahorrar cuatro duros, pero luego me van a cobrar en impuestos esos cuatro duros, pues mejor lo dejamos como está". El efecto disuasorio estaba conseguido.
El disparate de Rajoy, Montoro, Nadal y compañía llegaría a la revista Forbes, que titulaba en su edición del 19 de agosto de 2013 Out Of Ideas And In Debt, Spain Sets Sights On Taxing The Sun, algo así como "Sin ideas y endeudada, España pone su mirada en gravar el Sol". Y sí: el impuesto llegaría al BOE un 10 de octubre, hace ahora diez años.
El daño-país que le causó a la nación el impuesto al Sol (que sería derogado en el 18 tras la moción de censura que echó de Moncloa a Rajoy) sigue estando vigente hoy, diez años después de su aparición en el Boletín Oficial del Estado.
Y sigue vigente hoy (el daño-país) si atendemos a los números recabados por SolarPower Europe en uno de sus últimos informes, que concretaba hace solo unos meses que casi dos tercios de la fotovoltaica instalada en la UE (dos de cada tres kilovatios de potencia) se encuentran en los tejados.
La pregunta es: ¿en qué tejados? Y la respuesta es reveladora.
Las instalaciones solares FV para autoconsumo alcanzan por ejemplo el 70% del total FV instalado en Alemania (el otro 30% lo controlan, en grandes parques sobre el suelo, las compañías eléctricas). En Italia hasta el 76% de la FV es autoconsumo sobre tejado (el 24% restante es de las utilities); en Países Bajos, 75 autocon-25 utilities; en Grecia, 68-32; en Austria, 93-7; en Polonia, 72-28... ¿En España? Al revés: 22-78.
España, que perdió aquellos años preciosos (y tejido industrial, y pymes, y empleo), tenía en 2018 menos de 500 megavatios en autoconsumos. Hoy va camino de los 10.000, lo cual es todo un éxito. De la pesadilla de un impuesto sin sentido se pasó al sueño. El mercado no obstante no está en su mejor momento. De hecho, lleva ya tres años perdiendo vigor.
Pues bien, del... "de dónde venimos" (y de cómo conviene no equivocarse demasiadas veces), del "dónde estamos", del "a dónde vamos", y de "Cómo devolver al autoconsumo todo su vigor" (véase página 40) hablamos a continuación. Pasen y lean.
Antonio Barrero F.
Y el plan hidrológico? Qué mata más?
