La AEAR ha celebrado su Asamblea General anual de aprobación de cuentas en la Torre Moeve de Madrid, en una cita que ha servido para hacer balance del trabajo institucional, regulatorio y mediático desarrollado por la entidad durante 2025 y para fijar las principales prioridades de 2026, en un escenario marcado por un intenso despliegue normativo tanto en Europa como en España sobre energías limpias en general y de combustibles renovables en particular, como el amoniaco verde.
Amoniaco renovable
El amoniaco producido a partir de la conversión de hidrógeno renovable -explican desde la Asociación- es considerado limpio y tiene como ventaja que necesita condiciones menos costosas para su transporte y almacenamiento (11,72 bares de presión ó –33˚C) que el hidrógeno (700 bar ó -235ºC).
El amoníaco (NH₃) renovable es un combustible neutro en carbono (C), pues no tiene carbono en su molécula, y estaría englobado -explican desde AEAR- dentro de los conocidos como combustibles sintéticos. Es producido a partir de hidrógeno de origen biogénico o procedente de la electrólisis del agua. Más allá de su uso clásico como base de fertilizantes, la AEAR plantea el NH₃ renovable como combustible marítimo, portador de hidrógeno y vector de generación energética en países con limitaciones para expandir las renovables.
Uno de los acuerdos destacados de la Asamblea General de la AEAR ha sido la ratificación de la incorporación de Tecnalia como nuevo socio institucional, una adición con la que la AEAR alcanza los 12 socios institucionales, una tipología que integra a centros tecnológicos, universidades, instituciones públicas y autoridades portuarias.
La Asociación ha subrayado que los grandes puertos industriales de España están representados en su estructura, un elemento que, a su juicio, refuerza el carácter estratégico del amoníaco renovable para la logística, el almacenamiento, la exportación y los usos industriales y energéticos vinculados al hidrógeno renovable.
Ecosistema del amoniaco verde
Y es que la combinación de puertos, tejido industrial, centros tecnológicos y entidades públicas permite -según la AEAR- abordar de forma más completa los retos de la cadena de valor: desde la producción y la certificación hasta la infraestructura, la logística y la demanda final. En este marco, Tecnalia aportará su experiencia en tecnologías de hidrógeno y amoníaco renovables, con capacidades en procesos avanzados de síntesis, craqueo de amoníaco, modelización y análisis de costes de plantas, además de una participación relevante en proyectos europeos de I+D+i ligados a la descarbonización industrial, del transporte y del sector marítimo.
En el apartado regulatorio, la Asamblea ha puesto el foco en los frentes normativos que están definiendo el tablero del sector, como la transposición de la Directiva de Energías Renovables (RED III), los criterios aplicables a los combustibles renovables de origen no biológico (RFNBO), el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) y la planificación de la red de transporte eléctrico, esta última señalada como un "habilitador clave" para el despliegue de proyectos de hidrógeno y amoníaco renovables.
La AEAR ha destacado también su participación en el Grupo Asesor del Hidrógeno Renovable liderado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, un foro público-privado al que la Asociación traslada propuestas sobre acceso y conexión a red, certificación y trazabilidad de gases renovables, costes energéticos y coherencia entre marcos regulatorios europeos y nacionales, con especial atención al papel del amoníaco renovable como vector industrial y logístico.
De cara a 2026, la Asociación prevé intensificar su presencia institucional en foros nacionales e internacionales con el objetivo de contribuir a un marco regulatorio estable y coherente que permita el despliegue efectivo del amoníaco renovable como solución estratégica para descarbonizar la industria, el transporte marítimo y el sector de los fertilizantes.
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