1 La primera de ellas es el crecimiento del aparcamiento de pago y la tarificación basada en emisiones. Se prevé la introducción progresiva de tarifas diferenciadas según el peso y las emisiones del vehículo, con el objetivo de penalizar los modelos más contaminantes (como los SUV) y favorecer los vehículos ecológicos, contribuyendo así a reducir la congestión y la contaminación en los centros urbanos. Con ello, las grandes urbes españolas seguirán el ejemplo de ciudades como Londres y París, ampliando zonas reguladas y fomentando el uso de parkings públicos y el transporte colectivo.
2 La digitalización y los sistemas inteligentes de aparcamiento ganarán terreno de forma decisiva. Tecnologías como el reconocimiento automático de matrículas (ANPR) y los parkings sin barreras ofrecerán una experiencia mucho más fluida. Las aplicaciones móviles se consolidarán como herramienta estándar para reservar, pagar y gestionar plazas a los conductores, que podrán controlar todo desde su teléfono.
3 La tercera tendencia apunta hacia el modelo de 'ciudad de 15 minutos', con la consolidación de plataformas de Movilidad como Servicio (MaaS). Estas aplicaciones integrarán en una sola interfaz diferentes opciones de transporte -trenes, bicicletas eléctricas, patinetes y vehículos compartidos-, promoviendo alternativas sostenibles y flexibles. Este enfoque, alineado con la idea de que los servicios esenciales estén a menos de 15 minutos de distancia, busca reducir la dependencia del coche privado y disminuir la congestión en las ciudades.
4 Un cuarto pilar será la expansión de la infraestructura para vehículos eléctricos. El aumento del parque móvil eléctrico exigirá una fuerte inversión en puntos de recarga en zonas urbanas, centros comerciales y aparcamientos públicos. Además, se impulsarán estaciones de carga rápida en corredores interurbanos para facilitar los viajes largos. Según EasyPark, muchas aplicaciones de aparcamiento incorporarán funcionalidades específicas para localizar y gestionar la carga desde el móvil.
5 El uso intensivo de datos en tiempo real y la posible armonización de normativas marcarán la gestión del aparcamiento. Los ayuntamientos contarán con información precisa para tomar decisiones sobre tráfico y movilidad, mientras que, a medio plazo, podría avanzarse hacia una mayor uniformidad de las reglas de aparcamiento en toda Europa, beneficiando especialmente al turismo comunitario y a los conductores que viajan entre países.
