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A propósito de un apagón me preguntaron desde Alemania y desde Rusia y desde Francia

Han pasado ya cinco meses desde que se fuera la luz. Desde que se fundieran los plomos. Aquel 28 de abril. El operador del sistema eléctrico nacional (Red Eléctrica) restableció el suministro en menos de 24 horas. Y luego llegó la catarata de dudas, y de preguntas, y de dudas, y de preguntas. Me llamaron desde varios medios internacionales (varias televisiones) para que les diera mi opinión como "experto". Desde Rusia, y Alemania, y Francia. Yo solo soy periodista. No soy un experto. Es verdad que llevo ya 20 años en esto, pero sigo teniendo más preguntas que respuestas. Por eso sigo buscando la luz. Las luces. Tratando de identificar la buena fuente (las buenas, que las hay, y muchas).
A propósito de un apagón me preguntaron desde Alemania y desde Rusia y desde Francia

Una de las periodistas que me localizó (alemana) me llamó una noche, la del 4 de mayo, a las 22.56 horas. No escuché la llamada porque ya estaba en la cama (suelo acostarme bastante más tarde, pero resultó que el día 5 tenía que madrugar muy mucho, y decidí plegar antes). Yo esos días andaba muy liado, como todo el mundo en el sector, mirando en todas direcciones, tratando de averiguar qué había pasado, qué estaba pasando... La compañera periodista dejó un mensaje. Amable. En el que me decía que perdonase por las horas, que quería hablar conmigo sobre el asunto del apagón, consultar mi opinión como "experto" en la materia. En el mensaje me adelantaba las cuatro preguntas que quería plantearme. Madrugué mucho el día 5, escuché el mensaje y contesté a la compañera periodista alemana por guásap. Lo hice aquella misma mañana. Le envié la respuesta a las 07.38 horas, porque el resto del día lo tenía ajetreado y no quería desatender la llamada de una compañera. La respuesta, las respuestas, son estas (las que reproduzco ahí debajo). No sé muy bien por qué quiero hoy compartir este cruce (quizá porque ayer visioné la grabación de la comparecencia de la presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, en el Senado, adonde acudió la semana pasada a dar explicaciones sobre el apagón).

Quizá.

Qué tal, Melanie [el nombre es figurado]
Encantado. Perdona las horas, pero es que tengo un día terrible (anoche me acosté temprano para madrugar hoy todo lo posible) y no quería dejar de contestarte. Así que ha sido lo primero que he hecho. Ahí van mis respuestas a las preguntas que planteabas. Perdón perdón si soy muy rollo. He tratado de sintetizar.

¿Cómo se puede evitar el próximo apagón?
Con una mejor gestión de la red de transporte (Red Eléctrica es la responsable de esa gestión). Con una mejor gestión de las redes de distribución (Endesa, Iberdrola, Naturgy y EDP son las responsables de esa gestión). Con más transparencia (es absolutamente lamentable que una semana después del apagón el propio Gobierno siga esperando información y datos de esas compañías). Con mayor control público: si la gestión de la red de transporte y la gestión de las redes de distribución fuera pública (y no privada), seguramente ya habríamos accedido (o seguramente habría sido más fácil acceder) a información que es clave para determinar qué es lo que ha sucedido (los mecanismos de control público siempre son más exigentes, y la gestión de la información en el ámbito público siempre es más transparente -por obligación- que el funcionamiento interno de cualquier empresa, que está sujeta lógicamente a los intereses de sus accionistas, y no a los de la ciudadanía). La energía debe ser considerada un bien básico de primera necesidad. El acceso a la misma debe ser considerado un derecho humano (como el derecho a la vivienda). Y ese derecho debe ser protegido desde lo público. Porque está claro que, si tu pones un bien básico de primera necesidad (y ya hemos visto todos que eso es evidente: la electricidad es un bien básico de primera necesidad) en manos de empresas privadas... pues está claro -digo- que vas a correr el riesgo de que esas empresas privadas prioricen en un momento dado los intereses de sus accionistas y se olviden de la ciudadanía).

De todos modos, creo que lo primero no es tanto evitar el próximo apagón (que por supuesto que hay que estar atento a todo nuevo conato), como aclarar qué es lo que ha sucedido. Y, para aclarar qué es lo que ha sucedido, es imprescindible (vuelvo a lo mismo) la transparencia, que es lo que mucha gente ha echado en falta.

¿Cuánto se tiene que invertir en la red para que no pase otra vez?
La Unión Europea de Von der Layen quiere inyectar 800.000 millones de euros en seguridad y defensa. El Gobierno PSOE-Sumar de España acaba de aprobar una inyección de 10.000 millones de euros con el mismo motivo. Y yo digo que, si viene el enemigo y nos encuentra a oscuras (porque resulta que hubo un apagón), entonces sí que vamos a tener un problema de seguridad y defensa. Me preguntas, Melanie [nombre figurado], cuánto hay que invertir en la red. La respuesta es lo que haga falta. Porque ahí sí que nos estamos jugando la seguridad. Seguridad de suministro. Suministro de un bien básico de primera necesidad.

Doctores tiene la iglesia, y no seré yo el que ponga una cifra sobre la mesa. Entre otras cosas, porque no estoy capacitado para ello. Pero estoy seguro de que, si ponemos a trabajar todo lo que ya sabemos, si ponemos a trabajar todo el conocimiento acumulado que ya tenemos sobre el particular, más pronto que tarde saldrá un número. No sé si serán 800.000 millones de euros, 67.000 millones de euros al año (como dice Eurelectric) ó 10.000. Eso habrá que verlo. Lo que sí que está claro es que hay que hacer bien las cuentas. Y lo que sí que está claro es que no podemos "legislar" en caliente. Hay que reflexionar.

¿Qué se tiene que hacer exactamente?
Tener claro que esto no se resuelve con más cable con Francia. Con más conexiones. Esa es solo una parte, seguramente menor, de la solución. Hace falta una mejor gestión de lo que ya tenemos. Y todo el mundo en el sector sabe que se puede gestionar mejor el enorme patrimonio eléctrico que ya tenemos.

Y por supuesto que hacen falta inversiones en nuevas infraestructuras, pero hay que medirlas muy bien. Lo que no es de recibo es montar un aeropuerto en Castellón y luego, como no llegan aviones, usarlo como circuito de carreras. Hay que medir con mucha precisión dónde y en qué invertir. Podemos (y debemos) hacerlo. Pero hay que hacerlo bien.

Por lo demás, y en lo más concreto,

hace falta más almacenamiento. Hacen falta sistemas (instalaciones) que almacenen electricidad. Para que, si mañana se cae un generador, una central nuclear, un ciclo combinado o una gran hidráulica (porque tiene un problema técnico, porque sufre un ciberataque, porque es operado negligentemente o porque su propietario quiere manipular el mercado o especular)... digo que, si mañana sucede eso, tiene que haber una energía almacenada para responder con inmediatez.

Hacen falta más bombeos hidráulicos, hacen falta más centrales termosolares con sistemas térmicos de almacenamiento, hacen falta probablemente más baterías (no son LA solución, pero sí forman parte de la solución), hace falta mayor control por parte del estado del parque nacional hidroeléctrico (que es clave, como se ha visto), hace falta más biogás, hace falta más biomasa, hace falta (quizá en algún caso muy concreto) hidrógeno renovable y, sobre todo, hace falta gestión de la demanda.

Si, desde un operador, controlas un montón de baterías de un montón de autoconsumidores que instalaron en sus casas paneles solares con batería, y, en caso de necesidad, dispones de los mecanismos necesarios para ordenarles que entreguen a la red la energía que tienen almacenada porque resulta que hay un problema (o puede haberlo) de falta de electricidad... pues ya tienes resuelto el problema (ya hay experiencias de ese tipo en otros países).

En España hay grandes industrias, que consumen mucha electricidad, que están comprometidas con el operador del sistema a desconectarse si el operador del sistema se lo ordena (en caso por ejemplo de que pueda haber problemas de falta de generación suficiente). El operador ordena al usuario concreto (una gran siderúrgica, por ejemplo) que pare, y la siderúrgica para sus máquinas, libera así electricidad que puede usar otro usuario, o muchos otros usuarios, y cobra por ese servicio una cierta cantidad.

Pues eso, que hace falta más gestión de la demanda. Con la digitalización, el IoT, la inteligencia artificial y el control cada vez más total (y exhaustivo) de los sistemas, esas soluciones formarán también parte (empiezan a hacerlo) de LA solución.

¿Quién debe pagarlo?
Si esas soluciones las paga la ciudadanía, esas soluciones (o esas redes, o esas instalaciones) deben ser de la ciudadanía. Si pagamos 10.000 millones de euros más por la seguridad y la defensa, yo quiero que el ejército, al que le estoy pagando 10.000 millones de euros más, sea mío y de todos mis vecinos, y que me obedezca a mí y a todos mis compatriotas. Lo que no quiero es pagar yo y que luego el ejército sea privado y obedezca a no sé qué intereses privados. No. Público. Y transparente. Y controlado desde lo público, que estamos hablando de seguridad. Estamos hablando de un bien básico de primera necesidad, que debe ser considerado un derecho humano (como el derecho a la vivienda) y que debe ser protegido (ese derecho) desde lo público.

Un abrazo grande y que vaya muy bonito el lunes

:)

Y así acababa el largo guásap de respuesta, con esa sonrisa (yo también soy un tipo amable).

Lecturas de domingo, supongo.

Y gracias por llegar aquí, a toda la gente de ER.

Pd.
No sé por qué, pero me siento un poco desnudo

Alex Carazo
Hola, Sugiero los videos en YouTube explicativos del apagón (2: uno inmediato tras el apagón, el otro de septiembre, con más datos y análisis confirmatorio) del profesor Jose Luis Sancha, ingeniero ICAI y divulgador voluntario de "cómo entender y abaratar la fra. eléctrica", entre otras buenas iniciativas que lleva años realizando en las redes sociales.
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